Caminamos hacia una cultura cada vez más conectada, las nuevas tecnologías y las aplicaciones interactivas forman parte, como un elemento más, de la comunicación cultural. Pero, ¿de qué forma las tecnologías han cambiado nuestra forma de conectar con la cultura?

Sacudido por un cambio de paradigma que ha supuesto un giro de 180 grados, el marketing cultural es entendido actualmente como un marketing de experiencias, y en esa línea es hacia donde se enfocan las estrategias de comunicación de grandes eventos culturales.

Las últimas tendencias digitales en el mundo de la cultura que recoge el Anuario AC/E 2016 de Cultura Digital profundizan en un ámbito que se está consolidando como líder en el uso de la tecnología digital: los festivales culturales. Éstas son algunas de las propuestas más novedosas recogidas en el informe sobre “Uso de nuevas tecnologías digitales en festivales culturales” incluido en el Anuario de AC/E.

Anuario AC/E 2016 de Cultura DigitalNuevas tecnologías como contenido

Elaborado por Elisabet Roselló y Javier Celaya, el artículo pone el foco en las nuevas tecnologías como una nueva forma de comunicación con el usuario pero que también se sitúan como el centro de sus propios contenidos. Las nuevas tecnologías se cuelan así en la temática de los festivales culturales.

Casos como el Mapping Festival de Ginebra o el transmediale-festival for art and digital cultura, festival por excelencia de la cultura digital, demuestran que cada vez hay más ejemplos de festivales que han emergido expresamente para nuevas disciplinas y medios específicos.

Contenidos online antes y después del festival

Los eventos culturales están explorando el uso de las plataformas digitales para expandirse, sustituyendo por ejemplo el clásico programa de mano por una aplicación que no sólo ofrezca información del festival, sino que permita hacer partícipe al usuario. Una propuesta que permite una creatividad ilimitada y una actualización en tiempo real de sus contenidos, una forma también de abaratar costes en contraposición a la rigidez del formato papel. Hasta tal punto son valoradas estas tecnologías que el Festival de Teatro Clásico de Cáceres, por ejemplo, no tiene web independiente pero sí app.

Otros han apostado por propuestas transversales haciendo uso del streaming en directo o con iniciativas como las de Periscope para retransmitir inauguracio­nes, seminarios y conferencias en tiempo real.

Y en el uso de dispositivos digitales, las posibilidades se vislumbran infinitas. Los wearables y pulseras de pago están ganando terreno en los grandes eventos, la utilización del monedero virtual promete importantes avances en el pago digital; pero incluso el uso de drones y de beacons o la conexión digital entre objetos también han encontrado su hueco para ampliar la experiencia del usuario.

Nuevas tecnologías y comunicación cultural

Participación

Pero, probablemente, uno de los cambios más notables en los últimos años en la comunicación digital en relación con la cultura ha venido de la mano de la proliferación de las redes sociales. El público ha pasado de ser uno, grande y masivo hasta convertirse en muchos, diferenciados y segmentados. Las redes sociales cuentan ya con una larga trayectoria en las estrategias de marketing dedicadas a festivales y han llegado a configurarse, como los define Elisabet Roselló, como un tentáculo más del propio evento cultural.

Los usuarios comparten sus experiencias, entablan conversaciones y exponen sus emociones, pero éstas no sólo sirven como foro de debate, sino que incorporan servicios para una audiencia activa que demanda mucho más. Las redes sociales de los festivales incluyen canales de venta de entradas online o el uso de plataformas como Spotify o Deezer como forma decomunicarse e involucrarse con su audiencia. O incluso, casos como el del Hay Festival, uno de los festivales de mayor impacto en el mundo literario,incorpora en sus estrategias contenidos para promover la escritura.

“Lo más importante es utilizar las plataformas sociales de manera coherente con el festival, actuar en consecuencia a su naturaleza socialpero también experimentar en nuevas formas de comunicar, de comprome­terse con el público”.