La cultura empieza a subir puestos en Chile. Parece que las industrias culturales y creativas (ICC) han llegado para quedarse, y con ello, numerosas organizaciones dedicadas a su gestión.

En este contexto nace Vector Austral, una entidad que busca potenciar el valor de esta industria a partir de la tecnología.

Hablamos con Javier Hernández, alumno del curso del programa Técnico en Marketing y Comunicación Cultural y encargado de Vector Austral, sobre esta iniciativa, su proyecto en el sur austral de Chile y cuál debería ser el camino a seguir en la cultura.


Para los que no sepan nada de Vector Austral… ¿podrías resumirnos qué hacéis en un par de líneas?

Somos una entidad cultural independiente sin fines de lucro integrada por un colectivo multidisciplinario en la gestión cultural. Nuestro principal objetivo es aprovechar el potencial de las Tic ́s e Internet para colaborar en la conservación, difusión y desarrollo sociocultural del patrimonio cultural en el sur austral de Chile.

¿Qué necesidad viene a cubrir en la sociedad y en la cultura este proyecto?

En Vector Austral queremos dinamizar el patrimonio cultural y vivir en territorios más sustentables. Entendemos que las nuevas tecnologías actualmente son un medio transformador para la cultura y la vida social en general. Ahí se encuentra nuestro aporte: poder estrechar la relación entre el patrimonio cultural y las tecnologías digitales e ir reforzando conjuntamente argumentos a favor del buen convivir.

¿Sobre qué vías trabaja Vector Austral?

Vector AustralComo punto de partida, nos preguntamos ¿cómo encontrar las industrias creativas más prometedoras en el territorio, identificar sus ventajas competitivas y mapear el valor que añaden?. Pensar en esa pregunta es encontrar respuestas en el contexto actual que nos encontramos los que nos dedicamos a la cultura en Chile, o como nos llamamos entre nosotros, los “culturetas”. La nueva industria cultural y creativa ya está prácticamente instalada aquí - ¡y bienvenida sea! -, por lo que estamos ante un momento muy favorable.

En relación a esto, trabajamos sobre dos vías. La primera, sin duda, es la tecnología. Esta la configuramos según nuestras necesidades para implementar procedimientos ordenados que nos faciliten la producción, algo que permite poco margen de error. Por tanto, cuando operamos en esta vía, la prioridad es la racionalidad medible de los resultados.

Y como segunda vía, trabajamos sobre el “networking cultural” online y offline. En este sentido, abrimos espacios que estimulen la capacidad de acción. Queremos ofrecer una vía para poder desenvolvernos en un ambiente creativo que estimule a las personas a que participen, se comuniquen y compartan en forma de stakeholders.

Actualmente tenéis el proyecto Chiloé Cultural y Creativo, ¿en qué consiste?

El proyecto nace de una alianza con la corporación cultural Kymche desde el Ayuntamiento de Quemchi como centro de operaciones. Juntos nos propusimos impulsar una plataforma digital de trabajo en red basada en las tres estrategias de Internet social, local y móvil (SoLoMo). Esta plataforma está enfocada a la promoción y geolocalización de la cultura y el patrimonio en el archipiélago de Chiloé. A través de ella, queremos dar la oportunidad a emprendedores culturales de acceder a datos generales o informes ejecutivos sobre el perfil del consumidor cultural. 

Javier Hernández en ChiloéJavier Hernández en Chiloé 

¿Qué particularidades tiene una entidad dedicada a la promoción de la cultura?

En primer lugar, una entidad así debe entender el tipo de consumo que implica transmitir una determinada identidad cultural; valores, cuestiones sociales, tabúes… Hay que ser siempre conscientes de que la naturaleza es el límite de la economía y que la riqueza tiene otros valores.

A la hora de trabajar, es fundamental que tengan iniciativa, imaginación, conciencia y respeto. También es importante un método de trabajo multitécnico, actualizado, estratégico, y, por supuesto, que se trabaje en el medio social.

En nuestro caso particular, junto a Kymche, creemos en el marketing cultural y de las artes. Nosotros tenemos en cuenta y relacionamos las necesidades humanas fundamentales, tal como la identidad, libertad, creatividad, ocio o afecto. Nos dimos cuenta que las iniciativas sociales que se desarrollan en este campo tienen como finalidad ofrecer experiencias de satisfacción a determinados grupos de personas con unas necesidades particulares y que, además son generadores de beneficios económicos y culturales. Tan importante es la creación como poner al público en contacto con dicha creación. ¿Te imaginas una obra de teatro sin audiencia, un libro sin lectores o una fiesta costumbrista sin público?

¿Cuáles son las principales dificultades que en Vector Austral os encontráis por el camino?

En nuestro campo y en nuestra era, es fundamental pensar de manera diferente, lo que muchas veces significa confrontar las creencias y modelos mentales impuestos. Esto supone invertir más tiempo para replantearse los paradigmas dominantes, y el tiempo siempre es algo escaso

Pero si lo piensas, la transición que estamos viviendo hacia la era de la información es similar al paso de la era agrícola a la era industrial. Las nuevas tecnologías han sido producto de nuevos modelos mentales que logran romper con las ideas heredadas. ¡Imagina las caras de algunos al vincular conceptos de tecnologías, datos, marketing, medición…!

¿Hacia dónde crees que deberían estar enfocados los esfuerzos de cualquier entidad cultural para optimizar al máximo la cultura y el patrimonio?

Creo que la clave está en el trabajo en red. Tenemos que articular los procesos con las mismas organizaciones culturales y desarrollar proyectos creativos en su conceptualización. Todo siempre con fuertes dosis de imaginación, quizás sin estar sujetos a modelos existentes y con resultados a mediano plazo.

¿Crees que en la sociedad se exprime al máximo el valor de la cultura y patrimonio?

No lo creo, al menos aquí en el sur austral de Chile. Lo que no faltan son las ganas, y es cosa de tiempo para que llegue la gran “juguera".

Bajo tu opinión, ¿qué necesita actualmente la cultura para su correcta puesta en valor?

En nuestro sector, la creatividad está íntimamente ligada a la capacidad de realizar conexiones entre elementos que no habían sido vinculados hasta ese momento. Pero lo que termina de definir la creatividad en las ICC es el valor que tenga ese resultado creativo para otras personas; su transformación en un bien o servicio innovador de características culturales. Cuando una persona, movida por la inspiración, realiza una obra creativa, esta aún no puede ser considerada un bien o servicio cultural. ¿Por qué? Porque para serlo debe ser validado por el entorno, que es quien le da valor.

Y esta es la vía sobre la que hay que trabajar. Hay que aproximar a los públicos hacia los diferentes contenidos culturales. Esto es algo muy sinérgico que ayuda a la descentralización. En resumen, una manera más rápida de expandir a las ICC.

Por último… ¿cuál dirías que es el horizonte idóneo para la gestión cultural?

Hoy ya es posible “medir” los impactos que genera la actividad cultural en la sociedad. En esta línea, y aunque algunos puristas aún sean reticentes, es necesario empezar a pensar en términos de mercado. La cultura ofrece unos bienes y servicios que se intercambian por otros elementos; algunos tangibles, como el dinero, y otros intangibles, como el reconocimiento, el prestigio y la reputación.

Pero mientras buscamos tender esos puentes entre estas dos disciplinas, las grandes compañías nos sacan ventaja gracias a sus datos. La única manera de frenar esa ventaja es extraer los datos fuera del ámbito del mercado, de manera que no sean propiedad de ninguna empresa. Los datos deben pertenecer a la comunidad, a los ciudadanos y estos compartirlos a varios niveles sociales.

Los “culturetas" ya sabemos quiénes somos, dónde estamos, en que ámbito nos desenvolvemos. ¡Estamos organizados, trabajamos articulados y la naturaleza es nuestro límite en la economía!

Nuestro deber ahora es crear una red cuyas dinámicas y matriz se asocien a Internet. Tenemos que planificar más allá del horizonte del consumidor para hacerlo a escala de comunidad. Es necesario dejar los egos de lado y pensar en una gestión cultural no desde el individuo, sino desde un colectivo.


 Javier Hernández es encargado de Vector Austral y alumno del programa de IGECA "Técnico en Marketing y Comunicación Cultural"

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