¿Cómo ha cambiado la era digital nuestra forma de visitar espacios culturales?

La era digital ha supuesto un cambio de paradigma. Y este cambio no solo son las redes sociales, los smartphone o Internet, sino cómo toda nuestra vida se ha modificado en torno a estas nuevas realidades.

Sin duda, uno de los sectores que ha experimentado las consecuencias de este cambio es el sector cultural. Todas las esferas culturales y creativas se han visto, en mayor o menor medida, transformadas por las nuevas tecnologías.

En este artículo, vamos a hablar de este cambio digital explicado en el Anuario AC/E de cultural digital 2018. Concretamente, nos centraremos en las nuevas experiencias de consumo en los espacios culturales, como museos, exposiciones o lugares históricos. Como bien dijo Darwin, no queda otra más que “adaptarse o morir”, así que… ¡Estate atento para sacar provecho de las nuevas posibilidades en la era digital!

Un nuevo consumidor cultural.

O más bien, el mismo consumidor, pero con particularidades. Si bien se mantiene el uso clásico de los espacios culturales, este cuenta con novedades añadidas. Cuando visitamos un museo, ya no solo apreciamos las obras. Ahora también las colgamos en redes sociales. Y lo mismo con un concierto, exposición o monumento. Actualmente, la cultura trasciende su espacio físico. Las nuevas tecnologías permiten al consumidor ser partícipe de la obra a partir de sus dispositivos digitales.

El público quiere dejar constancia de su experiencia cultural en redes sociales, y esto es algo que algunos artistas no han pasado por alto. Por ello, ahora conciben y crean la obra teniendo en cuenta esa futura participación del público. Tal es el caso de Yayoi Kusama y su exposición Infinity Rooms. La muestra estaba enfocada a que los visitantes se hicieran una foto en treinta segundos en salas llenas de espejos, luces LED y figuras estampadas.

Esto supone una redifusión automática de los espacios culturales. Y al mismo tiempo, también es una manera de asistir a estos en remoto. A través de las cuentas de Twitter e Instagram de los asistentes, sus seguidores pueden “visitar” también esas exposiciones, conciertos o museos. Por no comentar las posibilidades de streaming que permiten ahora las nuevas tecnologías. Por primera vez en la historia, la audiencia espera estas fórmulas de asistencia a distancia a un espectáculo.

Los contenidos digitales en la cultura.

Pero… ¿Qué supone este nuevo consumo para los gestores culturales? Sin duda, nuevas oportunidades. Al igual que Kusama, los profesionales de la gestión cultural deben tener siempre presente este nuevo tipo de consumidor. Desde el comienzo de un proyecto hasta su final. Si sabemos que el público va a emplear sus redes sociales en la visita, el espacio cultural tiene que estar dispuesto para facilitar ese uso digital.

Sin embargo, el cambio digital no nos ofrece solo redes sociales. También se puede sacar provecho de otras tecnologías, como la realidad aumentada. A nivel turístico, ya son famosas las aplicaciones que recrean virtualmente, con información contextual, el espacio original de una obra o monumento. Todo ello con la finalidad de hacer la experiencia de aprendizaje lo más enriquecedora para el usuario. En este sentido, varias iniciativas han hecho uso de lo digital para potenciar ese aprendizaje:

  • Unit Experimental es un equipo de trabajo formado por investigadores de la Facultat de Belles Arts de València y la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Informà.
  • Por su parte, el museo Copper Hewitt usa herramientas capaces de personalizar cada visita. Esto hace que para el usuario, su experiencia sea única y tenga la posibilidad de guardarla de manera individual. 
  • Otra posibilidad para generar una visita significante a través de las tecnologías digitales es recrear ambientes o escenas del pasado, como es el caso del museo a los hermanos Grimm en Kassel. 
  • En España, también nos encontramos con ese concepto transmedia en el museo del Institut Català de Paleontología. Este ha dispuesto una sala de realidad virtual que permite interactuar tridimensionalmente con imágenes digitalizadas en 3D.

No nos cabe duda de que el consumidor ha cambiado. Y por tanto, también debe cambiar el modelo expositivo de los espacios culturales. Es ahora labor de estos centros hacer un esfuerzo para capar el interés de este nuevo público que persigue la interacción: el público digital.