Cada vez se crean más empresas en el sector cultural. Y es que el potencial de esta industria no pasa desapercibido para los emprendedores. Así lo muestran los últimos datos del Ministerio de Cultura de España, que registró en 2016 un incremento de estas empresas en un 1,84%, siendo así un 3,5% del tejido industrial total.

Algunas de las características de este sector empresarial son su carácter urbano, estructuras horizontales y en red y la predominancia de negocios autónomos y micro-pymes. Además, en la actualidad las TIC facilitan mucho más el emprendimiento cultural. A diferencia de lo que sucedía hace años, ya no es necesario ser artista para montar tu negocio artístico; hoy por hoy, podemos tener la idea empresarial sin necesidad de materializarla artísticamente.

Crear y poner en marcha un proyecto cultural. Aspectos que conviene conocer.

Idea y modelo de negocio para una empresa cultural

La idea de negocio es donde comienzan todas las andaduras empresariales. Esto es, ni más ni menos, que la actividad que vamos a realizar en nuestro proyecto. Es decir, nuestra razón de existir en el mercado. Y para ser competitivos, debemos ofrecer algo diferente al resto: un nuevo producto, un servicio con un valor añadido, una mayor rapidez… Esta diferencia será la razón por la que el público acuda a nosotros. No obstante, en la industria cultural, normalmente ese factor diferencial tiene su base en la creatividad de nuestro bien o servicio.

Por otro lado, de nada sirve tener una buena idea si luego esta no es rentable. Y para garantizar los ingresos de nuestro negocio, hay varios modelos. El más extendido es, sin duda, el Business Model Canvas, o simplemente Canvas. Esta herramienta refleja los nueve módulos básicos de una empresa para generar ganancias, divididos a su vez en dos realidades empresariales básicas: mercado y producto.

Forma jurídica de una empresa cultural

Para decidir cuál va a ser la forma jurídica de nuestra empresa, es fundamental tener claro el servicio o producto que vamos a ofrecer; es decir, la idea y modelo de negocio. Si por ejemplo ofrecemos asesoramiento profesional, donde nosotros somos el principal protagonista sin necesitar grandes inversiones ni agentes externos, lo más adecuado sería la forma de empresario individual, comúnmente conocido como autónomo. Si por el contrario, nuestra actividad consiste en crear bienes o servicios dependiendo de terceros, es importante tener una forma jurídica que nos ampare en caso de conflictos mercantiles. A continuación, explicamos las formas jurídicas más comunes dentro del sector cultural:

  • Empresario individual o autónomo: Es aquella persona física que, disponiendo de la capacidad legal necesaria, ejerce de forma habitual y por cuenta propia una actividad comercial, industrial o profesional.
  • Comunidad de bienes: Es un contrato por el cual la propiedad de una cosa o de un derecho pertenece proindiviso a varias personas (comuneros).
  • Sociedad Civil: Es un contrato por el cual dos o más personas se obligan a poner en común dinero, bienes o industria, para realizar una actividad empresarial en común con ánimo de repartir entre sí las ganancias.
  • Sociedad de Responsabilidad Limitada: Es una de las sociedades capitalistas más comunes. En ellas, el capital social está integrado por las aportaciones de todos los socios y se encuentra dividido en participaciones iguales, acumulables e indivisibles, que no pueden incorporarse a títulos negociables ni denominarse acciones. Su particularidad, y principal ventaja, es que los socios no responden personalmente de las deudas sociales; la responsabilidad se limita al capital aportado.
  • Asociación: Una de las formas más generalizadas dentro de la cultura. Las asociaciones son agrupaciones de personas con un objetivo común que realizan una actividad colectiva de una forma estable, organizadas democráticamente, sin ánimo de lucro e independientes. Esto significa que no se reparten los beneficios económicos, sino que los reinvierten en el cumplimiento de los fines de la entidad. No obstante, pueden realizar actividades económicas que generen excedentes al finalizar el año y tener contratos laborales.

Financiación

Probablemente, esto sea uno de los pasos que más miedo da a la hora de crear una empresa ¿De dónde voy a sacar todo el dinero necesario?. Lo más cómodo siempre es acudir a la autofinanciación; poner en marcha un proyecto con nuestros ahorros personales. Pero, muchas veces, esos ahorros no son suficientes. Si bien conseguir dinero nunca es algo sencillo, vamos a exponer algunas de las vías de recaudación más comunes dentro de la industria cultural

  • Ayudas públicas

Los gobiernos ofrecen apoyo para poner en marcha empresas culturales. En el caso de España, el Gobierno cuenta con su propio sistema de ayudas y becas para las industrias culturales y creativas. Además, también existen las líneas de financiación pública ICO y ENISA.

  • Crowdfunding

Otra opción para financiar nuestro proyecto es acudir a inversores privados. En el sector cultural, es cada vez más común la financiación colectiva o Crowdfunding. Este fenómeno, que surge a partir de Internet, consiste en crear una red abierta y colectiva para conseguir dinero u otros recursos de carácter económico.

Hay varios tipos de Crowdfunding. Sin embargo, para empresas de nueva creación, uno de los más adecuados es el Crowdfunding de Equity, una financiación basada en múltiples aportaciones económicas por parte pequeños inversores. A cambio, estos inversores reciben una participación en el capital de la empresa.

  • Bancos

Esta línea de financiación es común para muchas pymes y start-ups. Y aunque pueda parecer imposible contar con la ayuda de un banco, no podemos olvidarnos que a estas entidades les gusta invertir. Esto quiere decir que, con un buen proyecto, es probable que un banco nos ofrezca líneas de crédito, leasings o préstamos para financiar nuestro negocio.

Aunque la perspectiva de crear un negocio pueda parecer, de primeras, algo inabarcable, existen muchos recursos para hacer realidad esas ideas que nos rondan por la cabeza.


Si te has animado a emprender en la industria cultural y quieres saber cómo hacerlo con éxito, te invitamos a que conozcas el Curso de Especialización Universitaria en Creación y Gestión de Empresas Culturales y Artísticas.