Antonio García Villarán (Sevilla, 1976) es un artista, divulgador, poeta y profesor que se ha lanzado a hacer vídeos en Youtube con bastante éxito.

Posee un extenso currículum tanto formativo como profesional. Ha sido profesor de arte en la Universidad de Sevilla y premiado con diferentes galardones de poesía y arte. Hoy en día dedica su tiempo a enseñar en su propia academia, CREA 13, en Sevilla. También imparte clase a través de la plataforma online Udemy y ejerce como divulgador en Youtube, donde ya ha alcanzado casi 500.000 suscriptores, y ha revolucionado la red con el concepto “hamparte” para definir un arte más industrial y de menor calidad.

¿Se puede vivir de Youtube hablando de arte?

Por supuesto. Y no es solo lo que se puede ganar con Youtube sino todo lo que te trae Youtube indirectamente. No solo la plataforma, sino todo lo que te da, entonces por supuesto que sí. Pero también te digo que es un trabajo como otro cualquiera. Yo tengo que trabajar todos los días para sacar un vídeo el jueves que sea de calidad, y trabajo como cualquier otra persona en un puesto normal y corriente. Se puede vivir de esto si eres constante y si tienes cierto éxito. No se puede vivir subiendo un vídeo cuando tú quieras. Se basa en la constancia, en la calidad y un poco en la suerte.

Antonio Garcia Villaran Con la carrera tan extensa que tienes, tanto a nivel de formación como a nivel profesional, ¿en qué momento decides usar Youtube como herramienta de trabajo?

En mis primeros vídeos en Youtube (hace nueve años) yo no tenía conciencia de youtuber. Lo usaba para subir cosas, para dejar testimonio de algunos de mis trabajos. Pero hace un año y medio o dos años vi el potencial que tenía la plataforma y me decidí a ponerme delante de la cámara y ser youtuber porque yo venía de subirme a los escenarios, de hacer recitales en sitios muy grandes y muy pequeños y de dar clase frente a gente. Me di cuenta de que eso ampliado a la máxima potencia era una cámara porque así me puede ver el mundo entero. Creía que me había dado cuenta de esto un poco tarde, pero ha resultado que no, estamos a tiempo, esto está empezando todavía.

¿Te esperabas el éxito que ha tenido tu canal de Youtube?

No, no, qué va. No esperaba ningún éxito, esperaba al menos tener las visualizaciones que tenía cuando hacía un recital. Esto era un mínimo de 20 o 30 y un máximo de 500 o 1.000 visualizaciones, yo con eso ya estaba flipando. Ahora subo un vídeo y tiene 100.000 o 200.000, hay algunos que han llegado al millón de visualizaciones, y ya eso se me escapa, ni si quiera lo puedo pensar.

¿Es Youtube una continuación de tu trabajo como profesor universitario?

Ahora mismo no doy clase en la universidad, la doy en mi academia (CREA 13) y en Udemy, que es una plataforma online, pero he dado clase en la universidad. No lo veo como una prolongación de esto. De hecho la universidad ni siquiera se ha puesto las pilas en ese sentido, y debería, es una nueva forma de enseñar adecuada a estos tiempos y creo que se va a imponer porque ya lo está haciendo. Cuando hablo con gente, profesores de universidad, y ven mis números y la repercusión que tienen los vídeos se quedan alucinados porque no se lo esperan, aún así todavía no los veo sumarse a esta ola.

También has escrito poesía, ¿esto lo ves más como un hobbie o complemento a tu faceta de artista? ¿O ser artista para ti lo es en el sentido más amplio de la palabra y por ello te has desarrollado en otras disciplinas?

Para mí es lo segundo que has dicho. Yo pensaba que ser artista era dedicarme al dibujo o la pintura, pero la vida me ha ido enseñando que no. Ha habido momentos en los que me ha apetecido únicamente escribir o recitar. Pienso que ser artista es simplemente la necesidad que tenemos de crear obras de arte en todos los ámbitos. Hay gente a la que solo les gusta una disciplina, que son poetas y ya está o que son escritores o pintores. En mi caso no, me gusta tocar muchas de las disciplinas, otras no.

¿Y esas otras disciplinas te aportan cosas diferentes a las que te aporta la pintura?

Sí. Realmente no es que aporten algo a la pintura o el dibujo, sino que son importantes por sí mismas. Cuando escribo un libro de poesía no pienso en escribir para complementar mi pintura, pienso en escribir poesía y que sea un buen poema, que quiera decir lo que tengo en la cabeza. Pasa igual cuando hago un vídeo, la creación de mis vídeos es otra parcela que considero muy creativa, como edito, como lo conceptúo del principio al final, algunas performances que hago en los vídeos. Lo veo como una parte importante de la creación, en este caso audiovisual. Cada cosa en su ámbito, pero no complementa una cosa a la otra, cada una aporta algo diferente.

¿Cómo ves el sector del arte actual, en el sentido de creación, nuevas corrientes y cómo interpreta el público el arte hoy en día?

Hay una percepción general sobre el arte contemporáneo que es falsa. Todo el arte contemporáneo es algo que llamo en mi canal “hamparte” y no es real. Hoy día hay personas que están haciendo arte contemporáneo que no tiene nada que ver con el “hamparte”, y están desarrollando una carrera plástica estupenda. Eso lo vemos en la red y es otra de las cosas de las que el mundillo del arte aún no se ha enterado. No se han puesto las pilas en eso. Algunas galerías, como Gagosian, sí están en Instagram o Sothebys también está y ha entendido el rollo, pero ya está. Todas las demás o bien tienen un perfil en las redes sociales solo presencial porque no saben cómo funciona o directamente no tienen, se están perdiendo mucho y se van a ahogar en sí mismos porque las redes sociales mueven el mundo. Se están quedando atrás

¿Crees que las redes sociales son un arma de doble filo? Por un lado, es un instrumento claro de difusión, pero por otro lo que triunfa en la red no es siempre arte o fotografía profesional.

Eso es como la vida real. Hay cosas en la red que triunfan, aunque no tengan muy buena calidad, pero la gente sabe lo que está viendo o, al menos, hay más herramientas para que venga un crítico o una masa crítica que diga “oye, esto es tal cosa, no es algo muy bueno, puede ser divertido y funciona aunque sea banal, pero algo de calidad es otra cosa”. Antes ni siquiera teníamos esa posibilidad. Recuerdo, cuando solo existían revistas en papel, que yo leía críticas de arte y la gran mayoría no las entendía, no decían nada. Sin embargo, esas revistas eran las únicas con poder para decir esto está bien o esto está mal, esto es bueno y esto es malo, y tú no podías decir nada contra eso. Ahora sí, cuando veo alguna obra o algo que me ha parecido denunciable lo he hecho y hay gente que me ha secundado. Por ejemplo, tengo un vídeo hablando sobre Yoko Ono y lo hice un poco porque sentí una decepción grande cuando vi su obra y ha sido uno de los más compartidos y vistos de mi canal; está creando opinión. Antes no teníamos manera de contrarrestar a Yoko Ono. Y ella tiene mucho dinero, mucha gente trabajando para ella y más herramientas que yo. Antes podía haberme callado, ya que yo no tenía posibilidad de decir nada, pero ahora estamos en el mismo sitio, ahora ella puede hablar, pero yo también.

No tienes reparo a la hora de dar tu opinión sincera sobre artistas socialmente muy bien valorados, ¿crees que hace falta más verdad dentro de la propia industria artística?

Por supuesto. Hay mucho miedo y mucha autocensura en la red, esto es malísimo. Entiendo que es difícil de superar. Yo lo he hecho después de mucha reflexión y tras años de experiencia. He vivido muchas cosas, he visto que me da igual lo que me pueda pasar en ese sentido, no estar en ciertos círculos o hacer ciertas cosas. He visto que de todas formas yo no iba a estar porque no soy “hijo de” o no tengo padrinos, y si no es así en la sociedad de hace unos años no hacías nada, y como me he dado cuenta de eso ya me da igual. Creí que me tocaba hablar sinceramente y por eso pensaba que no iba a gustar mi contenido, pero al revés. Nunca he podido acceder a ciertos sitios y nunca me han abierto ciertas puertas y pensaba que después de empezar en Youtube se me iban a cerrar todas las demás opciones, pero parece que está siendo lo contrario.

Esto me recuerda a un vídeo de Ter en el que da su opinión sincera sobre García Márquez y mucha gente le mandó comentarios negativos o directamente le preguntaban si estaba hablando en serio, ¿esto te ha pasado a ti?

El éxito, si se puede llamar así, aunque creo que para un canal de arte se puede llamar así, se debe no tanto a lo que yo digo sino a lo la gente piensa de las cosas. Simplemente he puesto voz al pensamiento de mucha gente que se ha sentido identificada y lo ha apoyado porque también piensa así. Más que mérito mío es que la gente se ha sincerado consigo misma y han dicho “es verdad, Antonio López no es para tanto o Miró es el peor artista del siglo XX”. Ha sido un poco una catarsis para la gente.

He recibido diariamente comentarios negativos. Hace poco hice un mini vídeo porque voy a ir a Arco apoyado por mis seguidores y parece que la gente que no está de acuerdo con mis ideas se puso nerviosa y empezó a mandar mucho odio por mensajes privados. Les dije que si no estaban de acuerdo no vieran mi contenido. Pero esto es muy sintomático, ellos saben que llevo razón en el fondo y se tambalean sus cimientos. Si no fuera así les daría igual. Les molesta y eso es por algo.

¿Puedes hablarnos de tu proyecto Harco y qué pretendes conseguir con él?

Voy a ir a Madrid durante cinco días con un equipo que me va a ayudar a grabar y montar los vídeos. El objetivo es sacar cinco vídeos de las cinco de las ferias más importantes que se dan durante la semana de Arco. Nos vamos a hacer una idea, a través de mis ojos, claro, de qué es lo que se cuece en el mundo del arte hoy. Visitaré la feria, veré lo que más me llama la atención y lo que menos y todo eso lo vamos a subir en el mismo día, se va a grabar, editar y subir el vídeo. Es una experiencia que creo que no se ha hecho todavía en Youtube y a ver cómo sale. Puede pasar cualquier cosa. No sé qué va a pasar cuando me vean los galeristas grabando, no es lo mismo ver a alguien en la pantalla que fuera de ella y con una cámara. Supongo que no pasará nada, igualmente he pedido al equipo que lo grabe todo.

 

¿Qué es el hamparte? ¿Por qué sientes la necesidad de crear ese concepto? ¿Puedes avanzar algo de tu libro sobre este tema?

Lo defino siempre como el arte de no tener talento. Es una práctica del arte contemporáneo que se da cada vez más y me parece que, siendo una práctica artística y generando obras de arte, son obras que no tienen ningún valor económico y tampoco valor conceptual. Siempre pongo el ejemplo del vaso de agua de Wilfredo Prieto, es un vaso medio lleno de agua. Eso para mí es hamparte puro porque no tiene ni mucho nivel de pensamiento, es algo que hemos pensado todos, y ni es nada complejo a nivel de idea o ejecución. Sin embargo, se pone en una galería de arte y lo venden por 20.000€. Eso es el hamparte, que se dé un valor económico y social a un objeto que no lo tiene.

No creé el concepto conscientemente. No pensaba que la gente fuese a utilizarlo. Hice un vídeo en respuesta a Avelina Lesper (crítica de arte e historiadora mexicana) porque me parece que muchas de sus ideas están muy bien, pero es demasiado radical diciendo lo que es arte y lo que no. Me pregunté por qué iba a no ser arte. El hamparte es arte, pero menor. Me inventé la palabra por divertirme, no fue premeditado, pero la gente empezó a usarla y a malinterpretarla. Empezaron a pensar que todo lo que no me gustase a mí era hamparte y en ese punto me sentí obligado a hacer un manifiesto sobre el hamparte para definirlo bien.

De hecho, en abril saldrá mi libro, que estará disponible en todo el mundo. Eso va a ser la cúspide de todo esto, porque va a estar muy bien definido y con muchos ejemplos, con una disertación filosófica sobre qué es el hamparte. Es, además, una revisión de la historia del arte reciente, un poco como lo que hago en los vídeos, desmitificando a muchos de los grandes artistas.

¿Por qué crees que se está dando esto en el arte contemporáneo? ¿Solo se da en el arte moderno?

No lo sabemos. Esto del hamparte empieza cuando inventan el “ready made”, el objeto encontrado, que supuestamente es de Duchamp, pero ahora se ha descubierto que no es de él. Desde ese momento se hace para mofarse del arte, no para crear una corriente artística, no señalan un urinario y dicen esto es arte porque yo lo digo, se hace como una reacción a las artes que se daban en ese momento, una reacción social. Es una manera de hacer antiarte. Ni siquiera los dadaístas pensaban que eso era arte, lo hacían para hacer lo contrario, pero el mercado de arte ha acabado absorbiendo eso. Duchamp acabó vendiéndose porque ordenó la reproducción de su urinario casi en serie para siete u ocho museos. Él mismo propició el hamparte, coger un objeto, ponerlo en un museo y decir que eso es arte.

En ese caso, ¿el hamparte ha sido promovido por las galerías o casas de subastas?

Claro, por las grandes fortunas y porque el arte contemporáneo necesita mover dinero, es por eso. Mi teoría es que, cuando se dio el boom del comercio del arte a principios del siglo XX, la gente empezó a poner unos precios astronómicos a los cuadros impresionistas, cuando en su época comprar un cuadro de Cézanne o de Monet era baratísimo porque muchos de ellos se morían de hambre. Entonces se dan cuenta de que con esos cuadros se puede mover dinero porque es más fácil mover un millón de dólares en forma de cuadro de EE.UU. a Rusia que coger un millón de dólares, ponerlo en un maletín e intentar pasarlo. También esto pasa porque es un bien posicional. Las grandes riquezas como lo tienen todo, yate, coches, mansiones, lo que necesitan es algo único, necesitan poder decir que tienen un Goya o un Velázquez. Goya y Velázquez están muertos y ya no van a hacer más obras, incluso los impresionistas tampoco porque está todo más que colocado y eso es lo que le da tanto valor a sus obras.

Si nos acercamos a nuestros días encontramos a otro hampartista como Andy Warhol que se dio cuenta de eso y empezó a hacer obras seriadas. Supongo que se dijo “oye, ¿hay muchos ricos?. Pues yo voy a ser el artista que va a dar obras a todos esos ricos y las voy a poner muy caras para que ellos se sientan bien”. Ahora el mercado necesita artistas que hagan muchas obras muy rápido. Damien Hirst, Jeff Koons y todos estos tienen una cadena de montaje, literalmente. Hirst tiene gente que le pinta puntos de colores en un lienzo, les dice que los pinten como ellos quieran, luego dice que es suyo y los vende por millonadas. Eso es hamparte puro. Si buscas a Damien Hirst en Google pone que es empresario, no artista.

¿Hace esto daño a la gente que quiere dedicarse al arte alejándose del hamparte?

No entienden que se pueda vender un cuadro de puntos de colores por esos precios. El propio Hirst ha dicho que él ha sido el inventor de los puntos de colores, por favor, que venga a la feria de abril y verá el montón de puntos de colores que hay. Es una tontería y es indignante porque hay muchos artistas que son de muy buena calidad que producen más lento, claro, es que lo otro no es hacer arte de buena calidad. Es arte, por supuesto, pero un tipo de arte que no debería costar lo que cuesta y no debería estar ocupando sitios en museos cuando puede ocuparlo otro de mejor calidad.


Fotografía de Fátima Ruiz

Entrevista realizada por Silvia Panadero


Enlaces de interés:

Currículum y web de Antonio García Villarán.

Canal de Youtube de Antonio García Villarán.