La única ventaja que tiene tardar una hora en llegar al trabajo usando el transporte público es un tiempo muerto que muchas personas emplean para leer. Para muchos, de hecho, la ida y vuelta al trabajo es el único momento del día que dedican a sumergirse en la lectura.

Por eso, el Ayuntamiento de Madrid se ha unido a la iniciativa Bibliometro. Como ya se desprende de su nombre, esta idea se basa en puestos instalados en doce estaciones de metro de la Comunidad de Madrid que funcionan como pequeñas bibliotecas.

Bibliometro Madrid

El Bibliometro de Madrid puede encontrarse en las estaciones de Aluche, Canal, Carabanchel Alto, Chamartín, Embajadores, Legazpi, Mar de Cristal, Moncloa, Nuevos Ministerios, Puerta de Arganda, Puerta del Sur y Sierra de Guadalupe. Para tomar prestado un libro solo es necesario el carnet único de la red de bibliotecas de la Comunidad. Se podrán pedir prestados hasta tres libros por un período de treinta días.

El horario de apertura de los espacios Bibliometro es de 13:30 a 20:00, ya que es la franja horaria con más afluencia de pasajeros, y de lunes a viernes. Y es que esta idea es genial para aquellas personas que todos los días tienen que pasar por una estación de metro, puesto que les permite ahorrarse un viaje a la biblioteca o a una librería. Se estima que en 2017 unas 100.000 personas utilizaron los servicios de Bibliometro. Una de las desventajas es que estos quioscos de libros solo están en doce estaciones de las treinta y ocho que componen la red de metro y metro ligero madrileña.

Esta gran idea de llevar libros al transporte público no surgió en España, sino en Chile. En 1995 la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) y el Metro de Santiago (capital del país Sudamericano) se pusieron de acuerdo para crear una alianza cultural. Su objetivo en aquella época, tras una dictadura de diecisiete años de duración, era implementar el hábito lector entre los ciudadanos, ya que no era muy fácil el acceso a la literatura. Esto no se quedó solo en el metro, sino que también existían Bibliobuses y Bibliolanchas.

En 1996 el Bibliometro chileno comenzó a operar en las estaciones de Cal y Canto, Lo Héroes y Tobalaba. A fecha de hoy en Santiago de Chile cuentan con 21 puntos de préstamo, mínimo 3.000 ejemplares en cada punto y, como en Madrid, constituye una red desde la que cualquier persona con carné de biblioteca puede tomar prestado un libro.

Esta idea chilena fue llevada a la práctica por la Comunidad de Madrid a partir de abril de 2005, la Comunidad Valenciana en junio de 2004 y por la ciudad colombiana de Medellín a partir de junio de 2006.

Bibliometro constituye una práctica sana y que acerca la lectura a aquellos que quizá no eran muy aficionados, pero que obligados a pasar mucho tiempo en el transporte público deciden invertirlo en leer.

Plano bibliometro madrid


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