Qué es la conservación preventiva

La conservación preventiva hace referencia a diferentes tipos de problemas: medioambientales (temperatura, humedad o luz); contaminantes o los que producen un daño directo (fuego, agua, plagas, robo, vandalismo o negligencia).

En este artículo vamos a hacer referencia al primer grupo: los problemas medioambientales.

Conservación Preventiva Bienes Culturales

La conservación preventiva comienza con la definición de las causas de deterioro de un objeto, para a continuación poder aplicar las medidas de control necesarias. Una evaluación previa incluye: recoger datos ambientales, interpretarlos y redactar con ellos un plan de conservación preventiva.

Conservación e iluminación

La luz es el principal recurso museográfico utilizado. Su control debe realizarse, de manera individualizada, teniendo en cuenta: las necesidades de conservación de las piezas, los niveles de confort para el visitante, una correcta visualización de los objetos, los riesgos provocados por la radiación... ya que puede causar deterioro en prácticamente todos los materiales orgánicos y en los revestimientos pictóricos de los inorgánicos. Deterioro que suele ser proporcional al tiempo de exposición, teniendo en cuenta el tipo de material iluminado, cuyos parámetros son:

  • Para objetos insensibles (metales, piedras o vidrios) o moderadamente sensibles (madera) un máximo de 300 lux.
  • Para pinturas al óleo, temple, cueros sin teñir, cueros y lacas orientales, no más de 150 lux.
  • Para tejidos, trajes, acuarelas, tapices, pieles, plumas teñidas… no superar los 50 lux.

Otra cuestión que debe tenerse en cuenta es la calidad de la luz que varía según la forma de iluminar:

  • Incandescencia. Radiaciones calientes y de gran amplitud de ondas amarillas y rojas que se equilibran con lámparas azules
  • Luminiscencia. Radiaciones que surgen de fenómenos mecánicos, biológicos o eléctricos. Los rayos ultravioletas son perjudiciales por lo que habría que suprimirlos
  • Fluorescencia. Iluminación difusa, no dirigida. La más parecida a la luz natural. Contiene sustancias que absorben las radiaciones luminosas y las transforma en radiaciones visibles de distinta amplitud de onda

Lo normal es la combinación de luz natural con la artificial, para mantener la intensidad de la luz en los niveles recomendados. Procurando que entre áreas, los contrastes de luz sean suaves.

Actualmente las lámparas LED se están imponiendo, debido a su larga duración, su mínimo consumo y a su ausencia de emisiones nocivas para las piezas. Emiten una luz blanca apropiada para la iluminación de acento. Otros tipos de luminarias empleadas son lámparas de alta presión de vapor de mercurio (para iluminaciones de ambiente), los halogenuros metálicos (crean una luz blanca apropiada para iluminaciones puntuales) y las lámparas de vapor de sodio (de bajo consumo y larga vida).

Aspectos como el índice de reproducción cromática (capacidad de una lámpara para presentar una gama de colores lo más parecidos posible al original) y la temperatura de color (la apariencia de un foco de luz medida en grados kelvin, que se presenta como iluminación cálida entre los 2700 y 3200 oK, y frías desde 4100oK), también deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar la iluminación de una exposición.

Conservación Preventiva qué es

Conservación: temperatura y humedad

Aunque la temperatura es un factor muy importante para la conservación, sobre todo películas y ceras, el factor más importante de la conservación es la humedad, que se ve influenciada por la temperatura. Las relaciones entre humedad y temperatura deben de tenerse muy en cuenta, ya que basta un ligero descenso de la temperatura para que la humedad se eleve alcanzando un límite peligroso. La temperatura suele estar entre 15 y 24ºC, en función del confort de los visitantes.

En cualquier montaje deben tenerse en cuenta la humedad absoluta o cantidad de vapor de agua contenida en el aire. La saturación o cantidad máxima de vapor de agua que el aire podría contener y la humedad relativa o relación entre la humedad absoluta y la saturación. Para mantenerla constante en un volumen cerrado, es necesario aportar vapor de agua cuando la temperatura aumenta y eliminarlo cuando desciende.

En función de la humedad, los objetos se clasifican en:

Objetos orgánicos. Cuyos materiales proceden del mundo animal o vegetal. Pueden arder con facilidad. Entre ellos están: la madera, el papel, el cuero, el pergamino, el hueso, el marfil o los textiles, entre otros. Son materiales higroscópicos, que pueden absorber la humedad del ambiente o ceder a ella si el aire está muy seco. Buscan el equilibrio con el ambiente; contrayéndose si ceden humedad e hinchándose si la absorben. Son los materiales más sensibles a una sequedad excesiva, necesitando un mínimo del 50% de HR. El exceso de HR crea mohos y hongos y una excesiva sequedad produce problemas haciendo que el cuero, el lienzo o la madera se contraigan y resquebrajen al tensarse y la pintura se descascarille.

Objetos inorgánicos. Cuyos materiales proceden del mundo mineral, no pueden arder. Piedra, cerámica, cristal, metales… apenas se dilatan ya que no son higroscópicos, pero algunos son porosos pudiendo absorber agua líquida por capilaridad. En ellos la HR debe ser inferior al 45%.

Hay dos tipos de aparatos para medir la humedad: Los que necesitan un contraste de medidas. Son los termohigrógrafos, higrómetros o higrógrafos, dan una lectura inmediata de la HR y se contrastan una vez al mes y los que no necesitan contraste. Se llaman psicrómetros. No dan una medida inmediata de la HR, necesitan el uso de tablas. Se caracterizan por la presencia de dos bulbos, uno seco y otro. Uno de los bulbos está en contacto con la atmósfera que se quiere controlar y el otro está separado de ella por una gasa de muselina continuamente húmeda. La velocidad en la que el aire se evapore dependerá de la sequedad del ambiente.

Qué es la conservación preventiva de bienes culturales

La conservación preventiva requiere que tanto iluminación como temperatura y sobre todo humedad relativa estén controladas con el fin de no dañar los objetos sea cual sea su naturaleza y la forma de exponerlos.