Hace cinco años, Javier Pérez Arranz y Javier Jiménez Rueda, dos jóvenes estudiantes de ingeniería de diseño industrial y desarrollo de producto tuvieron una idea.

Al estar lejos de sus amigos se les ocurrió capturar su voz en un accesorio de joyería para llevarla siempre con ellos. Así, en septiembre de 2014, nacía Tot-em.

La idea se basa en elegir un modelo (ya sea pulsera, anillo, colgante o hasta llavero) y grabar un mensaje que dibuja una onda. El tot-em tendrá la forma de esa onda y, por tanto, será único. Esta idea les ha llevado a ser la única empresa española seleccionada para ir a Boston y participar en el programa de la aceleradora MassChallenge en 2017, para fomentar el crecimiento de start-ups.

Hemos hablado con uno de los fundadores de la marca, Javier Jiménez Rueda (Santander, 1994), para que nos cuente cómo ha sido el proceso a la hora de hacer crecer el proyecto y qué perspectivas de futuro tienen en Tot-em.

Javier Jiménez Rueda, co-fundador de Tot-em

Javier Jiménez Rueda, co-fundador de Tot-em

¿Por qué os decidisteis por Tot-em como nombre para la empresa y el proyecto?

Es curioso. El tótem viene de los indios nativos americanos que tenían un elemento de madera alto con forma de animal o persona, y eso representaba a una tribu o a una persona. Creemos que lo que tú grabas en el tot-em, o lo que te graban en tu tot-em, te representa y hace tangible una relación entre dos personas o un momento vital. Por eso decidimos usar ese tipo de representación en un formato un poco secreto que nadie conoce si no se lo cuentas.

He visto que ya fuiste cofundador de la asociación universitaria, DRO, para promover proyectos creados por los propios estudiantes, ¿siempre te interesó emprender por tu cuenta y no depender de jefes ni otros responsables?

En primero de carrera monté la asociación. El objetivo era ayudar a los estudiantes a hacer cosas complementarias a la universidad. Se daban cursos de diseño gráfico, design thinking, para formarnos en las cosas que la universidad no nos daba.

Y sí, me venía un poco de serie lo de emprender. En la universidad pensé que era mi momento. Siempre he tenido la iniciativa y la inquietud de hacer más cosas.

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¿En qué momento de vuestra vida se os ocurre emprender de esta manera? ¿Cómo surgió la idea de Tot-em?

Estábamos en la asociación y quisimos hacer un proyecto más grande. En ese momento, todos nuestros amigos estaban de Erasmus, y nosotros estábamos aquí porque gestionábamos la asociación. Un día vinieron todos juntos, nos fuimos a una terraza y dijimos: “qué bien es estar con vosotros de manera física. Antes de que os volváis a ir queremos llevarnos algo vuestro con nosotros”. Nos dimos cuenta de que la voz es lo que más echamos de menos de las personas y decidimos ponerla lo más cerca posible del cuerpo. Pensando en la voz y en que estuviera cerca del cuerpo salió la idea de hacer joyería. Nuestros amigos nos financiaron y pusieron 100€ cada uno. Empezamos con 800€ toda esta aventura. Hicimos una web, unas cajas y nos lanzamos. No hemos pedido inversión externa y hemos seguido creciendo orgánicamente año a año.

¿Cómo fue el inicio? Una vez que tenéis la idea y decidís que queréis llevar a cabo el proyecto, ¿cuáles son los primeros pasos a seguir?

Empezamos con la asociación que habíamos creado, luego uno de nosotros se hizo autónomo y desde ahí hemos seguido creciendo. Siempre hemos seguido la metodología lean start-up y hemos querido ir viendo lo que generaba el proyecto antes de embarcarnos en algo a ciegas. Cuando ya generaba bastante, y nos pudimos permitir hacer una SL, la hicimos. Pero siempre hemos creado desde cero.

¿Cómo gestionáis la fabricación de tot-ems?

Nosotros fabricamos nuestros propios productos, excepto los de madera. Todos los demás los hacemos nosotros, los montamos y los enviamos para asegurar que tengan la máxima calidad. Tenemos un taller en la oficina donde los montamos y los enviamos.

Los dos somos diseñadores industriales de formación y conocíamos varias técnicas. Además, nos gusta mucho crear y nos definimos un poco como creadores, entonces conocíamos los materiales.

Al final creo que Tot-em es algo que cualquier persona podría tener, pero hay que hacerlo en diferentes formatos para acoplarse al gusto de la mayoría. Por eso sacamos una colección de madera pensando en la gente más joven, de plata para momentos más especiales o de acero para el día a día. En función de las necesidades que vimos en los clientes fuimos sacando diferentes materiales para suplirlas.

Lo primeros tot-ems que salieron eran de madera. Esto fue porque el abuelo de Javi (Pérez Arranz), mi socio, era escultor de madera e hicimos un primer prototipo en torneado con él. Después de eso contratamos a un artesano. Los primeros tot-ems los hacía un artesano, que es un oficio que dejó de hacer porque ya se jubiló, y ahora los hacemos en Barcelona. Al principio, al hacerlo un artesano, era más asequible y más sencillo porque era a contra pedido.

Javier Pérez Arranz co-fundador de Tot-em

Javier Pérez Arranz, co-fundador de Tot-em

¿Cómo os han ayudado las redes sociales a impulsar vuestra marca?

Han sido vitales. Nosotros lo hacemos todo online, no vendemos nada físico, y las redes sociales han sido la manera que hemos tenido de llegar a nuestros clientes. Les dedicamos mucho tiempo y esfuerzo porque se genera la marca a través de esas redes sociales.

¿Habéis tenido que formaros en ese ámbito?

Emprender es aprender y formarte todos los días. Creo que no hay semana en la que no hacemos algo nuevo. Hemos tenido que aprender de todo, desde finanzas hasta contrataciones. Eso es lo que nos gusta y es lo bonito de este camino.

¿Tenéis pensado expandiros a otros mercados?

El mes que viene vamos a empezar a vender en Alemania y de cara a 2020 queremos empezar en otros dos países. Ahora mismo hacemos envíos a prácticamente todo el mundo y lo que tenemos que hacer ahora es comenzar una campaña de marketing activo en esos países.

¿En algún momento habéis pensado que era demasiado complicado y habéis querido abandonar el proyecto?

No. Siempre es difícil, pero nos gustan los retos. Nosotros pensamos que cada momento es más fácil que el siguiente. Para nosotros es todo lo contrario, el reto viene ahora y no es lo que ya hemos hecho. Ahí creo que está la gracia. Vamos a intentar hacerlo lo mejor posible e intentar crear algo lo más grande posible y hasta donde lleguemos. No nos hemos planteado dejarlo nunca. Aunque ha habido momentos muy duros, cuando no teníamos formación económica o con problemas más financieros, pero siempre hemos salido adelante. Nos rodea un muy buen equipo y si te apoyas en la gente las cosas salen adelante.

¿Cómo es emprender hoy en día en España?

El emprendimiento como tal está creciendo mucho y está habiendo mucha teoría al respecto. Ahora hay más información de la que había antes, eso también hace que aumente la competencia y la gente sea más capaz, te obliga a exigirte más.

A día de hoy hay muchos entornos, como Google for Startups. Acabamos de salir de la aceleradora de empresas de Google, en Madrid, y son sitios en los que merece la pena estar por la gente que hay y el ecosistema que se crea.

Hay más organizaciones como, Seed Rocket o Tetúan Valley, que te dejan estar en sus instalaciones durante seis meses y te forman en cuáles son los siguientes pasos para seguir creciendo con tu proyecto. Nosotros hemos participado en dos aceleradoras. La primera en Boston, con una aceleradora americana (MassChallenge). En este caso fuimos la única empresa española, y una de las tres europeas, en ser seleccionada, y fue un aprendizaje brutal. Y también ahora en Google for Startups en Madrid, que se la recomendaría a cualquier persona. Empresas como Uber, Cabify, Spot a Home, van allí a enseñarte y te guían para que sepas cómo enfocar el futuro de tu negocio.

Es difícil emprender, y en España es muy duro, como creo que en cualquier parte, pero lo importante es apoyarte en una buena red. Las aceleradoras, como esta de Google, te ayudan porque apoyarte en la gente te lo hace más sencillo, ya que compartís el mismo camino.

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Hacéis un trabajo muy personal y cuidado, ¿crees que eso os ha ayudado a crecer como empresa?

Creo que es uno de los valores más fuertes que ha hecho que la gente confíe en nosotros y compre nuestros productos. Es lo que más valoramos, la marca y lo que transmite es lo más importante de Tot-em. Hay mucha joyería que no tiene tanto significado y nosotros creemos en ese significado, en los productos que hacemos y en lo que transmitimos a través del diseño porque, al final, somos diseñadores. La personalización y el cuidado con el que lo hacemos es la parte más esencial del proyecto.

¿De dónde nace la idea de que se plante un árbol con cada to-tem de madera que se compra en la web?

Ahora que somos un poco más grandes, no solo queremos crecer como empresa, sino que sentimos la responsabilidad de transmitir unos valores. Creemos que hay que cuidar el medioambiente y estamos empezando a reducir las emisiones de Tot-em como empresa y también a ayudar a que los clientes colaboren con el medioambiente. Tot-em viene de madera, los tot-ems que fabricamos de madera vienen de los árboles y pensamos en plantar árboles para suplir la madera que usamos en nuestros productos. En dos meses hemos plantado casi mil árboles y seguimos. Estamos haciendo bosques bastantes grandes y queremos seguir por esa línea.

¿Qué tipo de implementaciones crees que debería hacer el estado para ayudar a los jóvenes que quieren emprender?

Creo que hace falta fomentar más las ayudas a la gente que empieza y, sobre todo, en temas de ayudas a los autónomos al principio, ya que los impuestos son muy altos o reducir los impuestos que pagan las empresas en las primeras etapas. Si dependiera de mí, generaría más organizaciones como las aceleradoras para fomentar la innovación. Pienso que los sitios donde las personas se juntan para innovar aceleran todo el proceso y enriquecen al final al país.

¿Qué consejo le darías a un joven que tiene una idea y quiere crear su propia marca o negocio?

Esto va cambiando con el tiempo, pero yo ahora le diría que valide la idea rápido. Muchas veces queremos hacer las cosas perfectas y se debería de cubrir la hipótesis en el menor tiempo y con el menor dinero posible. Fue un poco lo que hicimos nosotros, inténtalo rápido y si funciona ve escalando y mejorándolo. Al principio cometemos el error de estar muy enamorados de la idea y queremos que sea perfecto, pero no tenemos los recursos y la oportunidad está muy lejos.

Mi consejo es que dentro de lo que sabes hacer encuentres cuál es la oportunidad más grande. Puedes tener una buena idea para desarrollar una aplicación, pero no sabes programar, eso es más complejo porque vas a tener que dedicarle mucho tiempo. Sin embargo, si eres buen diseñador, o te gusta diseñar, y quieres hacer algo relacionado con diseño gráfico va a ser mucho más fácil. Tienes que buscar el equilibrio entre recursos y oportunidad.


Si te interesa este proyecto, puedes conocer más en la web de Tot-em