La ilustración surgió como una imagen bidimensional asociada a un texto para complementarlo o adornarlo. Como no podía ser de otro modo, todo esto comenzó a raíz de la invención de la imprenta.

Las primeras viñetas que aparecían junto a textos son los Sermones de Savonarola, que datan de 1496 en Florencia. En 1499 apareció, en Venecia, El Sueño de Polifilo. En Lyon el Libro de horas (1487) y en Basilea, La danza de los muertos (1538).

La nueva era de la ilustración

Estos grabados se hacían principalmente en madera, pero llegado el siglo XVIII esto se perdió y se empezó a hacer en cobre, calcografía o aguafuerte, métodos que perduran hoy en día.

En cuanto la ilustración cobró importancia, empezaron a aparecer las primeras publicaciones de prensa ilustrada. En España algunas de las más destacables eran Semanario Pintoresco de Mesonero Romanos, El Laberinto (1844) de Ignacio Boix o La Ilustración Universal (1854) de Fernández de los Ríos.

La ilustración ha estado tradicionalmente muy unida a la prensa. Desde la publicación de la revista satírica francesa Le Rire, entre cuyos artistas figuraba Toulouse Lautrec, hasta su equivalente actual en España, El Jueves. Ambas son revistas semanales que plasman, en tono de burla, la realidad de la sociedad del momento.

Otra publicación internacional importante que, tradicionalmente y en la época actual, da mucha importancia a las viñetas y las ilustraciones es la estadounidense The New Yorker. Esta es una revista cultural semanal, famosa por sus ensayos, reportajes, artículos críticos y, como no, por sus viñetas e ilustraciones. Además de las propias portadas de las revistas, también tienen a artistas para dibujar. En muchas ocasiones, este trabajo lo comparten a través de las redes sociales.

En España, uno de los artistas más importantes en la prensa ilustrada ha sido El Roto. Ha colaborado en medios como El Jueves, Madriz, Diario 16 o El Periódico de Catalunya. Actualmente, desde hace años, colabora habitualmente con El País. Sus viñetas se caracterizan por la crítica social.

El auge de la ilustración en internet y las redes sociales

Sin embargo, en los últimos años, ha florecido el arte de la industria gracias, en gran medida, a las redes sociales y, concretamente, a Instagram. Moderna de Pueblo es un claro ejemplo de cómo las redes sociales pueden impulsar una carrera. Ella es periodista y publicista, pero llegado un punto decidió empezar a dedicarse a hacer viñetas de cómic. Su éxito ha sido escalado desde su primer libro homónimo hasta el último, Idiotizadas (2017). Hoy en día cuenta con un millón y medio de seguidores y vive de las colaboraciones y trabajos que hace para ciertas marcas, sobre todo a través de Instagram, y por supuesto, de sus libros.

En un extremo más artístico está Paula Bonet. Aunque la valenciana se define más como pintora que como ilustradora, es cierto que su trabajo fue muy reconocido en la misma red social, cuando sacó su primer libro, Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End (2014). Su caso es diferente al de Moderna de Pueblo, ya que su ilustración se asemeja más a lo pictórico que al cómic y ella no se sirve tanto de esta plataforma para exponer su trabajo. Ha ilustrado, además de sus propios libros, obras de Rosa Montero y Joan Didion, entre otros.

Ambas usan internet para trabajar o promocionar su trabajo. Es una herramienta más con la que gozan de una visibilidad que sería más complicado tener de otra forma.

Hace 20 años, la mejor forma que tenía un ilustrador para darse a conocer era publicar su obra en la prensa escrita y en papel. Hoy en día, cualquiera puede usar Instagram como porfolio de su trabajo artístico.

Incluso los medios, como el mencionado The New Yorker, usan las redes sociales para subir sus viñetas, que es la parte más visual y aparentemente atrayente, y esto, a su vez, sirve para captar lectores y público potencial.

El auge que está teniendo la ilustración se debe, en gran medida, a que a que estamos en una sociedad eminentemente audiovisual, que se guía mucho más por lo que ve que por lo que lee.

Esto está haciendo que muchos artistas se conviertan también en gestores, tanto de su tiempo, como de su trabajo. La clara ventaja está en que los artistas ya no dependen de los medios de comunicación. Su autogestión les permite decidir cuándo, cómo y qué publican.

Por ello, muchos ilustradores han sido captados por ciertas marcas para ser su imagen o, mejor, para que sus dibujos e historietas lo sean y, de este modo, conectar de una manera más natural y actual con los consumidores y el público potencial.

Es posible vivir siendo tu propio jefe, siempre que se tenga claro el objetivo y se persista en la búsqueda de este. Nadie empieza su cuenta de Instagram con un millón de seguidores y colaboraciones pagadas, pero esta es la consecuencia de tener algo de talento mezclado con mucho trabajo, gestión y determinación.

Parece que la ilustración está en su punto álgido gracias a las redes infinitas de Internet y al talento de artistas como Sara Herranz, Lola Vendetta o Javier Royo, además de los ya mencionados en este artículo.