Antonio Marín Ruiz se licenció en Filosofía por la Universidad de Granada, complementando esto con un Máster en Gestión de la Comunicación y las Relaciones Públicas por la Universidad de Barcelona.

Cuenta con gran experiencia profesional, especialmente ligada a la Universidad de Granada, en labores de comunicación, cooperación o captación de recursos, entre otros.

Hablamos con él para tener una aproximación a su carrera y su labor actual de captación de fondos para diferentes proyectos, además de su crítica visión acerca de los medios de comunicación y la sociedad de la información actual.

Antonio Ruiz Marín. Noches Íberas. Carrera nocturna contra el cáncer en Peal de Becerro

Antonio Marín Ruiz. Noches Íberas. Carrera nocturna contra el cáncer en Peal de Becerro

Su carrera ha estado muy ligada a la Universidad de Granada, de la que ha sido director de comunicación durante 14 años. Entre 1996 y 1999 dirigió la revista Diálogo Iberoamericano y, más tarde, en el año 2000, al margen de la Universidad, se encargó del proyecto Infodex (iniciativa de la Unión Europea para fomentar la Sociedad de la Información en Extremadura).

Ha participado en proyectos de cooperación internacional en Macedonia del Norte, Argelia, Ecuador, República Dominicana y Túnez. Además, ha coeditado cuatro libros y 15 artículos sobre comunicación universitaria y extensión de las TIC en la sociedad del conocimiento.

A día de hoy, sigue trabajando con la Universidad de Granada, pero dirigiendo la captación de recursos externos de la misma, siendo el responsable del patrocinio y mecenazgo de la institución, dentro de la Dirección de Innovación y Transferencia.

¿En qué consistía tu labor en la dirección de comunicación de la Universidad de Granada?

Era una función de gestión integral de la comunicación. Dirigía la relación con los medios de comunicación, era responsable de la web institucional y realizaba una labor intensa de relaciones públicas.

Coordinaba la política de comunicación de la Universidad, por decirlo en un término más amplio y gestionaba todo lo que tenía que ver con comunicación, notas de prensa, marketing, vídeo, audio y la web institucional.

¿Con cuántas personas trabajabas en ese momento para llevar la comunicación de la universidad?

Tenía un equipo que fue de las dos a las nueve personas, en un período marcado por la irrupción de internet y la gestión de proyectos de financiación externa. Hablo de dos etapas, una primera muy rudimentaria, del 89 al 93, entonces era otro mundo. El mundo a partir del año 2001 fue totalmente distinto.

A la web institucional dedicamos a dos personas, la llevamos durante unos siete años desde comunicación. Antes había tenido la experiencia de contar con la web Diálogo Iberoamericano y la coordinación de web de la Junta de Extremadura.

La financiación externa permitió contar con personas destinadas al desarrollo de tareas concretas: una periodista y una traductora dirigidas a la divulgación científica en español, inglés y francés, un documentalista encargado de contenidos para la web y de localizar proyectos nacionales e internacionales, a divulgación de la ciencia y, finalmente, una persona más dedicada a la gestión de eventos (en colaboración con el Servicio de Protocolo de la UGR). Fue así que comencé a coordinar, participar en proyectos y generar contenidos periodísticos con bastante fluidez; organizamos, además, tres congresos internacionales de comunicación, uno en España y dos en México, y contribuimos al desarrolló de dos más en Brasil y en Chile.

Creo que fue consecuencia de todo lo anterior que hacia 2003 a 2005 ocupáramos puestos muy destacados en los primeros ranking sobre webs universitarias o sobre divulgación de la ciencia en España o en lengua española.

A mi modo de ver, lo más grato fue contar con la energía y el saber de personas de diversas titulaciones que colaboraron a través de sus prácticas de grado o como becarios o contratados. Muchas de estas personas desarrollan actualmente una labor profesional destacada en instituciones o empresas, dentro y fuera de nuestro país.

Por lo que me has comentado, ya hacíais ahí labores de mecenazgo.

No lo llamábamos así, pero veníamos haciendo labores de captación de recursos externos desde el año 93 o 94, parte de los cuáles se enmarcarían perfectamente en la Ley de Mecenazgo de 2002.

¿De qué trataba la revista Diálogo Iberoamericano?

Se trató de una revista editada por la Universidad de Granada con la colaboración de la Universidad de Buenos Aires, la UNAM de México y la Universidad de Córdoba en España.

Fue una experiencia muy linda. Publicábamos noticias de universidades iberoamericanas que pudieran servir como ejemplos de buenas prácticas a otras universidades iberoamericanas. Me explico, si se firmaba un convenio de colaboración entre universidades para organizar estudios conjuntos, nos hacíamos eco de esa noticia. Si se firmaba un acuerdo de investigación, o se producía algo en ciencia, nos hacíamos eco de esa noticia.

En otras palabras, se hablaba de todo, menos de crónica social universitaria. En las cartas siempre les decía “queda excluida la crónica social universitaria”. Todos los rectores inauguran cursos, todos son el mejor, todos los decanos magníficos, pero lo que queríamos eran las pruebas de en qué se estaba trabajando. Ahí era cuando nos encontrábamos universidades muy activas, en las que eran los rectorados los que llevaban a cuestiones calves, que era a firmar convenios o hacer una investigación de calidad y a comunicarla socialmente.

La revista tuvo unos 18 números, si mal no recuerdo, y a partir del número 5 se dedicó casi exclusivamente a relaciones internacionales y a producción científica, que podía ser interesante para otras universidades y propiciaba que se establecieran nexos entre ellas.

Publicamos los primeros directorios que se hicieron de universidades iberoamericanas por aquel entonces y llegamos a tener listadas unas 650. Creamos la web de la revista en enero de 1996, al mismo tiempo que se distribuía el primer número en papel.

La revista desapareció cuando dejó de contar con apoyo financiero y pasé a trabajar en otra institución. Universia vino a ocupar el lugar de Diálogo Iberoamericano, años después supe que Universia quiso integrarla en su portal, pero faltó un acuerdo institucional, faltó esa labor de relaciones públicas que tanto se echa de menos en nuestro hacer, en tanto que da lugar a que se pierdan energías y oportunidades valiosas y, lo más triste, sin que haya mala voluntad por parte de nadie. Para esto la solución está en escuchar a Weber para entender el lugar del político, del científico y del administrador, pero esa es la otra historia.

Antonio Ruiz Marín. Constitución de la Cátedra Doctores Galera y Requena

Constitución de la Cátedra Doctores Galera y Requena

¿Puedes explicarnos de qué trataba el proyecto Infodex?

Fue un proyecto que financiada la Unión Europea para contribuir a la extensión de la Sociedad de la Información en Extremadura. Cuando me incorporé ya estaba en marcha y me contrataron para dirigirlo tres años, pero al final me quedé solo uno porque, por razones personales, volví pronto a Granada.

Era un proyecto ambicioso porque pretendía que todos los pueblos tuvieran página web, que las empresas tuvieran acceso a internet, establecer una red de internet que en aquellos tiempos llegara a un mega y eso, en aquel momento, era un sueño. Hicimos los proyectos y una parte los financió la Unión Europea y funcionó relativamente bien.

Visto con la perspectiva del paso de los años, el resultado final de Infodex fue pobre, no tanto porque no se hiciera un buen diseño desde la Administración y un trabajo loable por las personas encargadas de desarrollarlo, como por un hecho al que no se acaba de hincar el diente: qué hacer con las zonas periféricas, deprimidas, pobres. Pongo un ejemplo: la mayor parte de los buenos trabajadores del sector TIC, los que no tienen ataduras, creativos, comprometidos, etc., acaba yéndose, acaba en Madrid o en Barcelona. El ejemplo es aplicable a otros sectores y describe un problema que se supo ver y describir y se quería prevenir, sin éxito: la sociedad de la información no venía para generar riqueza, sino para generar otra forma de “colonización”, otra forma de explotación. La globalización iba a estar al servicio de los que tuvieran u organizaran más recursos para un fin, inventaran más y pusieran al servicio de ese fin sus recursos. Eso es lo que ha pasado y está pasando con las RRSS o la venta online de todo tipo de productos y servicios Harían falta muchos Infodex dirigidos a objetivos muy concretos.

¿En qué consistía tu participación en los proyectos de cooperación en los que has estado involucrado?

El de Macedonia del Norte y Turquía fue un proyecto de cooperación dirigido a la ayuda a huérfanos y viudas bosniomusulmanes. En Argelia, la cooperación se dirigió a la formación de periodistas de la radio saharaui. En Túnez iniciamos un proyecto de cooperación en formación virtual universitaria. El caso de República Dominicana fue una evaluación de proyectos de un grupo ligado a la UNAM, algo que aprendí de ellos y de lo que no dejo de aprender porque son muy buenos: hacen proyectos de desarrollo sociocultural y científico. Finalmente, con Ecuador y, en menor medida hasta ahora, participo como administrador en un programa de formación de doctores universitarios.

¿Cómo ves la transformación que ha sufrido el ámbito de la comunicación debido a internet?

Es una tragedia que se veía venir. Es una tragedia que estaba en la base de Infodex ya en 2000, era, pues, algo sabido. Internet implica un cambio radical de los sistemas de comunicación e información.

Es largo de contar, pero vamos al tema: se supone que la información nos haría más libres, porque nos haría más cultos y la comunicación es una parte de todo el sistema informativo global. Acelerarlo todo tuvo muchas virtudes, la inmediatez, la velocidad, el ahorro que supone en tiempo y en dinero, hasta ahí todo muy bien. El problema es que eso llevado al extremo centraliza, en muy pocos lugares, el poder de gestión de todo y su explotación. El actual ministro Castell lo decía, habría grandes ciudades, grandes megalópolis, donde se concentrarían todas las empresas del sector TIC, con gente muy bien formada y dispondrían de unos recursos económicos muy altos. De facto, la publicidad se ha centrado en pocos lugares, las agencias de comunicación estuvieron obligadas a centralizarse aún más, etc. Si ya venía produciéndose la concentración de medios de información y de comunicación, llegamos al extremo, a la locura. No hay más pluralidad. Para eso nacieron las redes sociales, que se suponía que iban a ayudar. Cuando surgieron, los optimistas pensaron que era una maravilla porque toda persona podría convertirse en fuente de noticias, pero también lo ha sido de rumor malsano o directamente noticias falsas generadas para hacer el mal, para “enmierdar”.

Y ahora volvemos al poder. Si yo monto un centro con 500 personas dedicadas a difundir mentiras, no-verdad o la verdad, pero solo parte de ella, puedo influir en las elecciones de un país democrático, o no, en función de lo que a mí me interese. Con lo cual, un uso racional y educado, correcto y ético de esta tecnología es una maravilla y un uso amoral puede dar lugar a situaciones distintas.

¿Qué necesitamos? Pues siempre hemos necesitado lo mismo: personas con capacidad crítica para interpretar la información que recibe cada minuto en su día a día. Eso no ha existido nunca, creímos lo inocentones que por falta de formación e información, pero nos equivocamos: la comunicación no cura ninguna carencia si no está regida por una inteligencia positiva.

¿A qué va a dar lugar? No lo sé.

Cuando creas un sistema de información en el que los medios no ganan dinero, porque actualmente han dejado de ser rentables, dependen de una publicidad que no llega y entras en un terreno muy peligroso. Por eso hay que asociarse a los medios de comunicación, hay que suscribirse. La sociedad civil tiene que hacerlo porque el mundo que rige la económica no lo va a hacer.

Sucede que las personas, en general, nos acomodamos, leemos y nos creemos lo que nos dicen. Pongo un ejemplo: la lectura del Eurobarómetro ofrece datos reveladores sobre la opinión de los ciudadanos de la UE acerca de temas muy diversos, por ejemplo: qué noticias interesan más a la gente; y lees que son informaciones sobre salud, medio ambiente, cambio climático, nuevas energías, etc., menos política y sólo un poco más deporte (fútbol). Creo que mucho, la mayoría, coincidimos con esos datos, que muestran a personas racionales, inteligentes… Temo que en la encuesta sabemos lo que tenemos que decir que, además, es lo que creemos, pero el día a día está condicionado por un marketing al que nuestra sociedad dedica a muchos de sus mejores profesionales, que apunta en otra dirección: el consumo irresponsable de una sociedad opulenta (de productos materiales e inmateriales). Si esto que digo no fuera así, no existirían el envenenamiento sistemático de la RRSS, Telecinco, cierto retorno del espíritu de los amantes de las “camisas negras” o líderes políticos de orden planetario que preguntan dónde está Finlandia.

¿Qué habría qué hacer? Leer a Weber, estudiar el porqué de las sociedades avanzadas que hubo en los países nórdicos entre 1960 y 2010…

¿Cómo pasaste de dedicarte a la comunicación a actividades de mecenazgo?

El Gerente de mi Universidad estaba buscando a una persona que se ocupara de mecenazgo, yo buscaba hacer algo diferente a lo que venía haciendo, el pidió varios proyectos a partir de informe previo y parece que el mío le gustó. En 2015 me planteó algunos retos iniciales y se pudieron cubrir.

¿En qué se basan exactamente tus funciones dentro de la Dirección de Proyección Social, Patrimonio y Mecenazgo e Innovación y Transferencia de la Universidad de Granada?

La actividad de la Dirección se orienta a cuatro áreas de trabajo: 1) contribuir a la creación de cátedras y aulas de empresa e institucionales, enmarcadas en la Normativa ad hoc de la UGR; 2) plantear o administrar donaciones particulares dirigidas a proyectos específicos de la UGR; 3) propiciar la cooperación para la formación como doctores por la UGR de docentes ecuatorianos (e inicio de su extensión a otros países); 4) cooperación en la organización de cursos y eventos.

Para esto, las relaciones públicas son muy importantes, ya que la parte privada se convierte en una parte de la Universidad y se queda a trabajar con nosotros contribuyendo a financiar la investigación, la formación, previos académicos y becas, etc.


Entrevista realizada por Silvia Panadero, para el blog de IGECA.