El Libro Blanco de la Música en España de 2013 defendía que, ante la complejidad que presentan los nuevos escenarios de la industria musical en la actualidad, la compañía integral de música resulta la fórmula más idónea para dar respuesta a un nuevo modelo de interrelaciones entre los profesionales del sector.

Quizás guiado por recomendaciones como ésta o quizás, simplemente, por su espíritu emprendedor, Gregorio Ibáñez (alumno de IGECA) decidió apostar fuerte por la creación de GIG Servicios Musicales, una empresa dedicada a la gestión de eventos musicales (y mucho más) que comenzó su andadura en la primavera de 2015. A las puertas de celebrar su primer aniversario al frente del negocio, Gregorio hace balance sobre lo que supone lanzarse a crear un proyecto emprendedor en el ámbito de las industrias culturales y creativas.

GIG 1

Con un amplio abanico de servicios, su propuesta abarca desde la producción de conciertos y la organización de eventos, hasta la impartición de docencia y la realización de arreglos musicales. Uno de sus primeros proyectos consistió en musicalizar un certamen de pintura bajo el lema “Raíces”. Un trabajo a la carta en el que el espectáculo nacía de la música tradicional pero iba más allá de la mera representación folclórica.

“Actualmente, lo más demandado son las actuaciones en directo, sobre todo de particulares que desean musicalizar algún evento o, en menor medida, por parte de empresas privadas. Los servicios a ayuntamientos y entidades públicas son menos frecuentes, pero es precisamente en este último nicho de mercado donde estamos haciendo una mayor inversión, promocionando nuestros productos en la red de espacios escénicos y nuestro servicio a la carta”.

GIG servicios musicales

A modo de intermediario entre el músico y el cliente, su propuesta pretende hacer de puente entre unos y otros. “Éste es el planteamiento que presenta GIG Servicios Musicales. Los músicos que actúan solo tienen que preocuparse de tocar, hay otro músico que es el que realiza todas las labores de gestión de la empresa, dejando los papeles y actuaciones de mayor responsabilidad a quienes más se dedican al oficio”.

Aun así, considera necesario “que el músico adquiera unos conocimientos básicos de gestión para saber qué y cómo lo firma, a qué le obliga y de qué manera lo compromete. Igualmente debe conocer la situación del mercado, ser consciente de sus obligaciones tributarias y, por supuesto, conocer sus derechos como profesional”, unos conocimientos que asegura se echan en falta en la formación musical en las Enseñanzas Profesionales.

Profesor de violín y viola, con experiencia en música clásica, música tradicional y música moderna, Gregorio decidió completar su formación realizando los cursos de Marketing Musical y Gestión y Organización de Eventos Musicales de IGECA para aplicar directamente estos conocimientos a su nuevo proyecto. “Estos cursos ofrecían lo que yo buscaba, contenidos netamente relacionados con empresas musicales”.

“Me he dotado profesionalmente de unos recursos que no tenía, muchísima información contractual y he conocido un gran número de casos prácticos, muy valiosos por ser experiencias propias, tanto de casos de éxito como de fracasos, en distintas disciplinas del negocio musical”.

Como elementos para el desarrollo de su proyecto, Gregorio ha hecho uso de herramientas de marketing online como la puesta en marcha de una web y perfiles en redes sociales, la contratación de servicios de branding, la creación de vídeos y fotografías para la promoción... Y, aunque son muchas las cuestiones a tener en cuenta para un nuevo emprendedor, reconoce que una de las claves para ser eficaz pasa por la contratación de un gestor especializado en este ámbito, un servicio que ha facilitado muchísimo el trabajo administrativo.

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