¿Te has dado cuenta de que las relaciones institucionales están en el epicentro de la vida cultural? Si quieres saber en qué consisten o cómo benefician a los espacios e instituciones culturales, acabas de llegar al sitio idóneo para saciar tu curiosidad. 

Ser una isla no suele ser una buena idea. Por eso, las entidades culturales públicas y privadas cada vez son más conscientes de lo importante que es tender puentes con distintas instituciones. Solo por las ventajas que ello les depara, merece la pena hacer el esfuerzo de tomarse esta tarea en serio.

Por qué son importantes las relaciones institucionales en el sector cultural

En qué consisten las relaciones institucionales

Las relaciones institucionales definen la forma en la que una empresa u organización se relaciona con otras instituciones públicas o privadas. Es una herramienta imprescindible para hacer valer los intereses de las asociaciones y espacios culturales en su relación con sus grupos de interés (stakeholders) y con la Administración Pública.

Una buena relación institucional es el fruto de un trabajo meticuloso y bien preparado. Quienes desarrollan esta labor lo hacen desde una perspectiva multifuncional: diseñar estrategias de comunicación, coordinar reuniones, redactar documentos, gestionar contactos y eventos, etc.

Las relaciones culturales de carácter institucional son tan abundantes como prolíficas. Un ejemplo de las mismas sería la colaboración entre una universidad y un museo para organizar una exposición de arte. Salta a la vista que, con tales acuerdos, todos los agentes implicados salen ganando (por ejemplo, el museo accede a los recursos de la universidad y esta aumenta su visibilidad).

¿Para qué sirven las relaciones institucionales?

  • Ponen en conocimiento del receptor (como una institución pública) y defienden frente a él los intereses legítimos de la entidad cultural.
  • Hacen realidad proyectos de colaboración cultural tanto de carácter público como privado (por ejemplo, obtener financiación para una representación teatral).
  • Facilitan el conocimiento y el análisis de las políticas públicas que afectan al sector de la organización cultural (como exposiciones museísticas, por ejemplo). Ello también implica informar y asesorar a su equipo directivo sobre estos u otros acontecimientos relacionados con su actividad.
  • Permiten representar debidamente a la entidad cultural ante entidades públicas y privadas.

Beneficios de las relaciones institucionales en el ámbito cultural

Mantener una relación institucional correcta y fluida reporta importantes beneficios para todo tipo de organizaciones culturales. No en vano, estas experimentan un creciente interés en optimizar tales relaciones mediante la capacitación de sus gestores.

Mejorar el conocimiento del entorno normativo

Por muy nobles que sean sus funciones, los espacios culturales no pueden permanecer ajenos al escenario normativo que los rodea. Gracias a la relación institucional, estas organizaciones toman conciencia de las cuestiones legislativas y reglamentarias que les afectan. Huelga decir que esto resulta de gran utilidad a la hora de desenvolverse con éxito en todo tipo de trámites administrativos.

Posibilitar comunicaciones realmente efectivas

Las relaciones entre instituciones sirven para optimizar al máximo los contactos externos de la entidad cultural. Semejante mejora cristaliza en una comunicación más ágil, resolutiva y transparente. Todo ello aumenta las posibilidades de lograr las metas que alimentan tales comunicaciones (por ejemplo, llegar a un acuerdo para desarrollar un proyecto común).

Facilitar la obtención de financiación

En realidad, este apartado es una consecuencia directa del anterior, pero conviene tratarlo aparte por su importancia. La necesidad de obtener fondos es una realidad común a cualquier espacio cultural. En este punto, solo aquella organización que sabe desplegar todo el potencial de sus comunicaciones institucionales consigue obtener la ansiada financiación (por ejemplo, mediante mecenazgo y/o subvenciones públicas).

Potenciar la influencia: entre los grandes beneficios de las relaciones institucionales

Somos conscientes de que el término “lobbista” tiene connotaciones negativas. Sin embargo, no podemos permanecer ajenos a lo beneficioso que resulta forjar alianzas con potenciales colaboradores y ganar visibilidad. Después de todo, cuanto más influyente sea una asociación cultural, más posibilidades tendrá de alcanzar acuerdos institucionales significativos a corto, medio o largo plazo.

Simplificar la resolución de crisis

Las crisis de comunicación también pueden darse dentro del ámbito cultural. De hecho, es en estas situaciones tan delicadas cuando un correcto manejo de la relación institucional nos permite marcar la diferencia. Oblicuamente, resolver tales incidencias de forma satisfactoria contribuirá a mejorar la imagen de la organización cultural que se haya visto salpicada por ellas.

Fomentar la calidad de los programas culturales

A menudo, los espacios culturales entablan una relación institucional para estimular sus programas de investigación y desarrollo. Esta práctica (muy habitual en instituciones académicas) contribuye decisivamente a potenciar la cantidad y la calidad de su oferta cultural. De este modo, también se consigue consolidar su prestigio y atraer al público. 


 

Salta a la vista que la capacidad de llevar las relaciones institucionales por el buen camino es una competencia básica para cualquier profesional de la gestión cultural.