La cartela en el museo y su influencia en la experiencia del visitante

11 de febrero de 2025

La cartela en el museo cumple una función muy importante, dando información al visitante sobre las obras que está observando. Precisamente por eso, es fundamental prestar la máxima dedicación a su elaboración.

En IGECA ya hemos visto en qué consiste la museología, o las diferencias entre museología y museografía, así como el papel educativo que pueden ser capaces de ejercer los museos. Hoy vamos a ver una cuestión muy importante, pues juega un papel clave en la experiencia del visitante del museo: la cartela.

Qué es una cartela en un museo

Las cartelas son esos pequeños paneles informativos que acompañan a las obras de arte o a los objetos históricos en la sala de exposiciones. Su función principal es brindar al visitante una explicación clara y concisa sobre lo que está observando.

Su diseño es importante porque es esencial a la hora de transmitir la información de manera efectiva. Precisamente por eso, se busca el equilibrio entre la estética y la funcionalidad

En la actualidad, las cartelas pueden incluir códigos QR a través de los cuales el observador puede obtener muchos más datos sobre la obra que tiene delante.

Por qué son importantes las cartelas en los museos

Las cartelas del museo desempeñan un papel crucial como mediadoras entre la obra de arte y los visitantes.

Su importancia radica en los siguientes aspectos:

  • Información esencial. Aportan datos que permiten identificar la obra.
  • Contexto histórico y cultural. También incluyen información sobre el contexto histórico y cultural de creación de esa obra, lo que ayuda a entenderla mejor.
  • Interpretación y guía. Permiten al visitante comprender mejor las intenciones del artista y los posibles significados de la obra.
  • Establecimiento de conexiones. Crean conexiones entre diferentes obras de arte o con otros objetos o documentos presentes en la exposición. Así, se construye una narrativa más completa que mejora la comprensión de lo que se está viendo.
  • Fomento de la curiosidad. Si las cartelas para exposición están bien diseñadas, despiertan la curiosidad del visitante y le animan a explorar más sobre la obra, el artista o el período histórico en cuestión.
  • Accesibilidad. Hacen que el arte resulte más accesible para todo el mundo, porque aportan información de manera clara y sencilla.

Tipos de cartelas utilizadas en los museos

No todas las cartelas que se utilizan en los museos son iguales, las podemos diferenciar en función del contenido que aportan.

La cartela de título es la más sencilla. Identifica la obra de arte o el objeto expuesto y suele contener el título de la obra en cuestión, el nombre del artista y la fecha de creación.

Una evolución de la anterior es la cartera descriptiva. Esta incluye los datos que permiten identificar la obra y, además, una descripción detallada de la misma, como las técnicas utilizadas, los materiales o el contexto histórico de creación.

En los museos también nos encontramos con cartelas biográficas, que aportan información sobre la vida del artista. Estos datos son importantes porque ayudan a comprender mejor su obra con base en las experiencias que vivió y los movimientos artísticos de los que tomó parte.

Cuando visitamos una exposición centrada en un determinado tema es común que veamos cartelas temáticas. Estas introducen un tema o una sección de la exposición, aportando una visión general y contextualizada de las obras.

La última novedad entre los tipos de cartelas para exposiciones es la cartela interactiva, que invita al visitante a participar de forma más activa en la experiencia museística. Incluyen preguntas, juegos, actividades y códigos QR que enlazan con contenido adicional.

Las cartelas, además, intentan ser lo más accesibles posibles y se adaptan a personas con discapacidad. Por otro lado, es común que estén escritas en diferentes idiomas para atender a un público internacional.

Cómo crear cartelas efectivas para una exposición

Para que la cartela cumpla con su función divulgativa con éxito debe estar bien hecha. A la hora de elaborarla debemos tener en cuenta las siguientes cuestiones:

Diseño

Hay que priorizar fuentes de letra bien legibles, con un tamaño adecuado para que se puedan leer a una distancia prudencial. En cuantos los colores, hay que conseguir un buen contraste entre el texto y el fondo para facilitar la lectura, de ahí que lo más frecuente sea usar un fondo blanco y letra en color negro.

La información debe estar organizada jerárquicamente, de manera que los datos más importantes destaquen visualmente.

El diseño elegido para la cartela debe ser coherente en toda la exposición, a fin de crear una identidad visual unificada.

Contenido

Los datos básicos son título de la obra, autor y fecha de creación. Pero se pueden añadir otros como técnica, dimensiones, contexto histórico y artístico, una breve interpretación y un código QR.

Altura y extensión

La cartela debe estar situada a una altura adecuada para ser leída cómodamente por personas de diferentes estaturas. Lo ideal es que esté a una altura de entre 1,5 y 1,8 metros.

Su extensión depende tanto del espacio disponible en el museo como de la información que se desee incluir. En este sentido, hay que tener en cuenta que los textos demasiado largos pueden ser abrumadores, así que es mejor ser breve.

La cartela de museo es un elemento pensado para mejorar la experiencia del visitante, de ahí la importancia de hacer un buen diseño.

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