El arte siempre ha acompañado a la humanidad y le ha ayudado a relacionarse con el universo que le rodea. Mujeres, hombres y niños han pintado cuevas con los que dejaban constancia de su presencia a través de los tiempos, los más antiguos datan ya de 100.000 años.
La evolución de la creación artística
El ser humano siempre se ha expresado con lo que tenía a su alcance. Minerales, tierras, sangre, cerámica, pigmentos, carbón, huesos,.. Ya sea con una función religiosa, lúdica o decorativa, los artesanos, artistas y creadores de diversas disciplinas de este modo han desarrollado su oficio.
En el siglo XX con el descubrimiento y desarrollo de la fotografía a través del daguerrotipo en 1839 y la finalización de la terrible primera guerra mundial, el arte perdió la búsqueda del valor de representar la belleza tradicional, debido al trauma colectivo con la sociedad y la política mundial en Europa. En ese momento el arte occidental dio un giro, porque en el mundo nada tenia sentido. A partir de ahí se produjo una gran ruptura y al mismo tiempo un gran crecimiento en las artes. La experimentación llego a partir del Dada y de otras vanguardias. En otras artes, John Cage experimentaba después de estar en una cámara anecoica con su famoso 4,33. Los artistas nunca dejaron de crear para la sociedad y para ellos mismos. Las artes tradicionales avanzaron de los materiales clásicos, tanto en la escultura como la pintura, y evolucionaron desde el óleo a la pintura acrílica a múltiples técnicas híbridas acuarelables, que definitivamente rompieron la barrera entre la pintura y el dibujo haciéndolo más libre. En la escultura, además de la clásica piedra, bronce y modelado, la industria desarrollo otros materiales mixtos, como resinas, y polímeros diversos.
Desde el año 2000 se empezó a expandir la fotografía digital, los ordenadores, así como las tabletas digitales, que le dieron acceso a que muchos artistas pudieran iniciarse en la pintura digital. Se ha convivido con lo analógico y lo digital como algo progresivo, fruto de los tiempos.
La llegada de la Inteligencia Artificial y la creación artística
Pero el mayor cambio conocido para la humanidad ha sucedido con el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Ha roto la cuarta pared de nuestro mundo. Teoréticamente es solo una herramienta y como cualquier otro elemento, puede ser usado de forma negligente o por el contrario salvar vidas, ayudando en la ciencia a curar enfermedades. Pero ¿y que sucede en el arte?
El artista que es creativo ve la Inteligencia artificial como una herramienta de creatividad más, no como un sustituto, si de lo que se trataba era de crear y expresarse. El problema es que la inteligencia artificial puede crear una “obra” en minutos, sin embargo no siente, no se conecta con su entorno, no esta pensando en crear valor en la comunidad.
A partir de esto hay que preguntarse que función tiene la gestión cultural correspondiente: ¿Acaso buscará la producción de obras continuas para una inmediatez y así saturar de contenido espacios reales y virtuales que le gusten a el algoritmo? ¿O por el contrario buscará una permanencia de la cultura como una obra material e inmaterial?
La Inteligencia Artificial busca lo matemáticamente calculado, pero en el arte real, el error es humano, las pequeñas variaciones crean una obra, las imperfecciones son parte de nosotros. Un creador al modelar una piedra, primero la siente,.. se inspira, se documenta y a veces la crea en el lugar donde será colocada finalmente. Allí habla con la gente del entorno, se produce un crecimiento mutuo y con todo ello el escultor, crea su obra. Todo esto genera una impronta en todos aquellos que participaron de esta experiencia. Sin embargo, una maquina gestiona los cálculos y los procesa.
Referente al tema de la autoría, legalmente, ¿Quién es el autor de estas obras? ¿Queremos vivir en un mundo que el autor desaparezca? ¿Qué puede significar esto para la humanidad? En el arte conceptual lo fundamental es el concepto. El artista lo desarrolla y por esto es valorado, independientemente de que la realice físicamente o no. La ironía es que históricamente, la realidad es que no se le ha protegido. Actualmente según la UNESCO el ochenta por ciento de los artistas profesionales en Europa no puede vivir de su producción creativa y necesita tener entre uno y dos trabajos extra externos al arte para sobrevivir. Incluso a menudo se da la paradoja de que un artista puede exponer en un museo, incluso ser una exposición itinerante, la realidad a menudo es que todos son remunerados por su trabajo con esta actividad: desde el electricista que instala los focos, el equipo de limpieza, etc.. pero no el artista.
Pero ¿y en la inteligencia artificial? Si la IA lo diseña y otro robot lo talla, ¿Quién es el artista? ¿Es esto arte? Y al gran publico, ¿esto le importa realmente? Quizás muy pronto debería ser obligatorio crear un certificado de autenticidad que demuestre legalmente la obra humana y la no humana. Es un tema que ya están desarrollando museos, galerías e instituciones. Además del poder de las empresas tecnológicas sobre los consumidores a nivel global.
En otros aspectos hay que plantearse que generan las obras de IA, ya tiene un gran impacto ecológico que no se puede mantener por el gran coste de energía y agua. Por el contrario, algunas técnicas artísticas tradicionales producen una huella de carbono mínima.
La Inteligencia Artificial debería ser en el terreno de las artes, una herramienta maravillosa para expresar ideas, un boceto a desarrollar, pero en general, no un fin, al menos si se busca un crecimiento global, porque si perdemos la capacidad de desarrollar por nosotros mismos toda la creatividad, la humanidad perderá la profundidad de la experiencia humana.
Artículo e imagen de portada: Inmaculada Lara Cepeda «Maku»




