Ocho tendencias en festivales de música

26 de septiembre de 2024

Como reza la máxima, “todo cambia, nada permanece”, y, en el caso de los festivales de música y otros eventos en directo que congregan a un buen número de personas, el cambio no solo es esperable, sino necesario, y es un vivo reflejo de los distintos avances en todos los ámbitos, incluyendo el tecnológico y el social.

Otros aspectos clave en la gestión de eventos musicales, como el de la seguridad, son cada vez más relevantes en eventos donde se reúnen muchas personas. Mucho ha cambiado desde aquel icónico Festival de Woodstock de 1969, en pleno movimiento hippie, al que acudieron casi medio millón de personas y apenas hubo ningún incidente importante. En el día de hoy, la amenaza de ataques de todo tipo (informáticos, terroristas) y los cambios que acarreó la -todavía reciente- pandemia del coronavirus han afectado profundamente a los eventos multitudinarios y su organización. 

Ocho tendencias en festivales musicales

RFID y cashless

La gran mayoría de festivales ha adoptado la tecnología RFDI (radio-frequency identification, identificación por radiofrecuencia) para simplificar el acceso al recinto, la identificación de los asistentes, el pago de servicios como comida y bebida, y todo tipo de operaciones relacionadas con el festival. Si la pandemia impuso la tecnología cashless (literalmente, “sin efectivo”) para evitar que se manipulara a la vez comida y dinero, maximizando así la higiene, su pragmatismo ha hecho que permanezca una vez superada la alerta sanitaria.

Con la RFID, los asistentes simplemente tienen que pasar su pulsera o credencial sobre un sensor para entrar al recinto, lo que hace que la experiencia sea más fluida y rápida que nunca. Además de la entrada, la pulsera puede recargarse con dinero en diferentes puntos localizados en el festival, o bien de manera online. La tecnología cashless puede gestionar sin problemas la devolución de saldo no utilizado y proporcionar un acceso fácil y personalizado a múltiples zonas dentro del evento (como un área VIP).

Inteligencia Artificial

La inteligencia artificial (IA) está transformando rápidamente la industria de la música en vivo, y su impacto en festivales y eventos es cada vez más evidente. Actualmente, la IA puede desempeñar un rol crucial en el crecimiento de cualquier festival, abarcando desde la atención al cliente hasta la gestión logística y el marketing. Su implementación tiene el potencial de revolucionar la forma en que vivimos los eventos en directo.

Algunos festivales ya han aprovechado la IA para optimizar la experiencia del usuario. Un ejemplo es el Sound on Sound Fest, un festival de música y acampada de tres días en Texas (EE.UU), que desarrolló un asistente virtual en Facebook Messenger para atender de manera eficiente las consultas de sus asistentes en tiempo real. Este enfoque innovador demuestra cómo la IA puede mejorar la interacción con los fans, haciendo los eventos más dinámicos, atractivos y accesibles.

Seguridad ante todo

Los festivales de música, especialmente los más multitudinarios, han extremado sus medidas de seguridad tras incidentes de aglomeraciones y situaciones de riesgo vividos en los últimos años. Se han implementado protocolos más estrictos de emergencia y salud, con mejor monitoreo de multitudes y acceso a servicios médicos en tiempo real.

Por ejemplo, el Exit Festival (Serbia) ha introducido sistemas avanzados de control de multitudes y colabora con equipos de respuesta rápida y atención médica durante el evento para garantizar la seguridad de los asistentes.

Carteles eclécticos

Bye, bye, festivales nicho, al menos si la intención es rentabilizar al máximo la inversión. Muchos festivales de referencia están ampliando sus carteles para incluir una variedad más diversa de estilos musicales en lugar de centrarse únicamente en un género. Esto atrae a un público más amplio y permite una mayor flexibilidad en la oferta artística.

En los últimos años, el Primavera Sound (Barcelona) ha pasado de ofrecer grupos de rock alternativo a ofrecer año tras año un cartel muy ecléctico, donde se pueden encontrar tanto a artistas de pop, rock e indie, como a músicos electrónicos y artistas emergentes de diversos géneros, uniendo lo más comercial y lo más underground.

Colaboraciones entre el festival y las marcas

Cada vez más festivales colaboran con marcas globales o locales para generar experiencias adicionales, que pueden incluir áreas VIP temáticas, actividades patrocinadas (photocalls, servicios de maquillaje, atracciones…) o productos exclusivos. Estas colaboraciones no solo financian parte del evento, sino que crean sinergias entre la música y el marketing.

El Lollapalooza (Chicago, EE. UU) es conocido por sus colaboraciones con marcas como Red Bull, Toyota y Samsung, que ofrecen activaciones personalizadas y áreas exclusivas para los asistentes.

¿Las ventajas? Un alivio para el presupuesto de la organización al sufragar las marcas parte del festival a cambio de su publicidad, y un atractivo adicional para los asistentes, que pueden entretenerse con diversas actividades entre concierto y concierto. ¿Los inconvenientes? Si se abusa del tándem entre el festival y las marcas, el público puede percibir cierta falta de autenticidad y una excesiva intrusión de empresas privadas y grandes corporaciones en una experiencia cultural y artística.

Enfoque en el bienestar y la salud mental

La salud mental ha sido uno de los temas más en boga en los últimos años, especialmente entre la gente más joven. A medida que ha ido aumentando la conciencia sobre el bienestar y la salud mental, muchos festivales han comenzado a integrar espacios y actividades dedicados a la relajación, la meditación y el cuidado personal. Estas áreas buscan ofrecer un refugio de tranquilidad ante las aglomeraciones y el ruido, que pueden abrumar a muchas personas.

El Wilderness Festival (Reino Unido) combina música con actividades de bienestar como clases de yoga, terapias de masaje y sesiones de meditación, proporcionando una experiencia más holística y agradable a los asistentes.

Sostenibilidad y ecología

Otra de las grandes tendencias de los últimos tiempos, la concienciación sobre el medioambiente y la ecología, ha impactado de pleno en la organización de los festivales de música. El público es cada vez más consciente del impacto ambiental que tienen los grandes eventos, lo que ha llevado a que muchos festivales adopten medidas para reducir residuos. Desde hace unos años, se están impulsando iniciativas como el uso de energía renovable, la eliminación del plástico de un solo uso (principalmente, vasos de plástico), y la gestión más eficiente de los residuos que se generan en un festival, que pueden llegar a ser muy numerosos.

Un ejemplo de ello es el famoso festival Glastonbury (Reino Unido), que ha implementado una serie de medidas ambientales, incluyendo la prohibición de botellas de plástico y el uso de energía solar. Además, se anima a los asistentes a que lleguen en transporte público o compartan vehículos.

Vasos reutilizables en festivales musicales

Diversidad e inclusión

Hasta hace tan solo unos años, ver carteles de festivales repletos de grupos de música compuestos exclusivamente por hombres era lo normal. Actualmente, esto generaría un buen número de comentarios en las redes sociales cuestionando por qué no se incluyen mujeres en la programación.

Teniendo en cuenta los cambios sociales de los últimos años, cada vez más festivales buscan ser espacios inclusivos en términos de género, raza, identidad sexual y cultural. Los organizadores están comprometiéndose a crear carteles más diversos, optimizar la accesibilidad para personas con discapacidad, contratar a mujeres y otras minorías, asegurarse de ofrecer oferta gastronómica y de bebidas para todas las opciones y, en definitiva, hacer que el ambiente sea seguro y tolerante para todo el mundo.

Un ejemplo de ello es Afropunk (Nueva York, EE. UU., y otras ciudades), un festival que celebra la diversidad, el empoderamiento de la comunidad afroamericana y la inclusión de todas las identidades y expresiones.


Estos son tan solo unos ejemplos de las tendencias más importantes en la organización de festivales de música, pero lo cierto es que se trata de un ámbito en continua transformación.

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