Visitar museos como actividad escolar no es nada nuevo. Desde hace décadas, colegios e institutos organizan salidas de los niños y adolescentes a estos centros culturales. Cada vez son más las instituciones educativas que señalan la importancia de visitar museos como instrumento educativo. De hecho, recalcan, más que como lugar de visita ocasional.

Y es que el tipo de educación en los museos es diferente al que se brinda en las aulas. De ahí su valor como complemento. Los museos pueden ser una manera práctica de ilustrar los conocimientos que adquieren los alumnos en su educación.

Museos y educación

Según un artículo publicado por la Universidad de Murcia, esta práctica educativa fomenta un aprendizaje distinto. Los alumnos adquieren conocimiento por descubrimiento guiado, observación y manipulación. Además, aprenden a través de vivencias propias y experiencias directas.

Por otro lado, la visita a museos fomenta la identidad cultural. Estos espacios culturales son una oportunidad para que jóvenes y niños observen de forma directa el patrimonio y la historia que les rodea. Esta manera de conocer unos orígenes comunes favorece al mismo tiempo la cohesión social.

Si la unión entre museos y educación ya está, pues, argumentada, ¿cómo han de ser los programas educativos en estos centros?

Planificación como primer paso para la educación en museos.

Un programa educativo de un museo no deja de ser un proyecto. Y como todo proyecto, este tiene sus fases. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha publicado una guía de planificación para la creación de programas educativos y culturales en museos.

Entre las claves para su planificación está determinar el público y los objetivos del programa, así como los contenidos a transmitir y actividades a realizar.

Estamos ante un público difícil, por lo cual también es conveniente escucharles. Tras la finalización del programa, se deben recoger las valoraciones tanto de los alumnos como de los profesores o padres que les acompañen. Estos datos podrán servir como propuestas de mejora de cara a futuros proyectos.

Equilibrio entre aprendizaje y entretenimiento en museos.

Lograr que un niño disfrute en un museo suena a reto. Uno más de los muchos que aún tenemos que afrontar en materia de educación. Una publicación del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte establece el siguiente paradigma para gestionar los programas educativos en museos: equilibrio entre aprendizaje y entretenimiento.

Uno de los mayores enemigos de la enseñanza en museos es la pronta pérdida de atención por parte de este público. Para contrarrestarla, el entretenimiento se ha posicionado como la mejor arma. Está comprobado que el aprendizaje que más se impregna es el relacionado con las emociones. Por ello, los programas educativos deben jugar con la sorpresa, curiosidad, novedad, etc.

Storytelling, un recurso infalible

Como personas, nos gusta escuchar historias. El storytelling, o arte de contar historias, es un instrumento empleado en diferentes campos, entre ellos el marketing y la publicidad. Pero su efectividad también se ha contrastado en la educación.

Tanto padres como educadores coinciden en que el contenido de los programas educativos debe ser mediado y comprensible. Una manera de lograr que el público joven entienda las piezas de los museos es crear una historia alrededor de estas. Imaginar un mundo, personajes o acciones en torno al patrimonio resulta más entretenido, a la par que fomenta el recuerdo.

Sacar partido a lo digital

Otra manera de despertar la atención de este público es a través de su participación. En este sentido, los recursos digitales, a los que niños y jóvenes están ya tan acostumbrados, pueden ser de gran ayuda. Los elementos como tablets o pantallas interactivas dan pie a actividades dinámicas que favorecen la implicación de los alumnos en el proceso de aprendizaje.

Estas son solo algunas de las claves que se han establecido hasta el momento para fortalecer la relación entre museos y educación a través de programas educativos. Y aunque aún quede mucho por hacer en este campo de la educación, todas las soluciones apuntan en la misma dirección: hacer disfrutar de la cultura.


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