La educación en los museos es uno de los pilares básicos de nuestro enriquecimiento cultural. No en vano, este tipo de instituciones contribuyen decisivamente a la formación de niños y adultos. 

¿Te has dado cuenta de que museo y educación son dos conceptos fuertemente vinculados? Ciertamente, la experiencia de visitar un museo siempre va unida al hecho de aprender algo. ¡Quédate con nosotros para descubrir más sobre ello!

La educación en los museos una herramienta esencial para hacer más accesible la cultura

En qué consiste la educación en los museos

La educación museística es una vertiente de la llamada "formación no reglada". La misma consiste en adquirir conocimientos por medio de las exposiciones y actividades que ofrecen los museos.

La relación instrumental es la mejor forma de explicar cómo funciona esa simbiosis entre educación y museos. Así, estos sirven de herramienta para difundir las manifestaciones culturales que alberga. La educación en los museos es un fenómeno que existe desde tiempos inmemoriales. 

Así, en épocas pretéritas (como la Antigua Grecia o el Renacimiento) dicha función docente era patrimonio exclusivo de las élites. Afortunadamente, a partir de la Edad Moderna hemos asistido a una progresiva democratización de este instrumento didáctico.

Educación en los museos: La mejor forma de aprender

El museo educativo es una entidad cultural que nos permite ampliar conocimientos y habilidades de todo tipo (arte, etnografía, ciencia, etc.). Esto es así hasta el punto de constituir un valioso refuerzo de nuestra formación institucionalizada. 

Dramatizaciones, juegos, nuevas tecnologías… Los visitantes requieren cada vez más y mejores recursos para descubrir aquello que el museo quiere mostrarles. El entretenimiento, la práctica y la interactividadhacen que el museo educativo resulte particularmente efectivo. De hecho, está demostrado que nuestro aprendizaje se vuelve más duradero cuando lo combinamos con las emociones.

El papel del educador en los museos

La educación museística es un fenómeno cada vez más complejo y polifacético. Consecuentemente, la figura del conservador o educador de museo desempeña un rol fundamental a la hora de hacer posible dicha finalidad docente.

Hoy en día, no podemos entender la educación en los museos sin el conservador. Actúa como mediador entre el visitante y la propia institución. De sus acciones depende la experiencia y el aprendizaje del público. Al fin y al cabo, este experto es el responsable de planificar un proyecto educativo del museo que facilite el acceso a la cultura por parte de los asistentes. 

El educador museístico tiene a su cargo muchas tareas y responsabilidades (por ejemplo, es el que planifica las visitas y gestiona las exposiciones). ¡Capacítate para desempeñar esta prestigiosa profesión con nuestro Curso de Especialización Universitaria en Conservación y Gestión de Museos!

Qué es el proyecto educativo en un museo

Llamamos proyecto educativo museístico al documento que contiene los aspectos rectores de la institución. En él se define el funcionamiento, planificación y ejecución de las actividades (conservar, investigar y difundir). Se trata, por tanto, de una pieza clave de cara a posibilitar el correcto funcionamiento del museo.

Entre las líneas maestras que alberga el proyecto educativo del museo destaca la filosofía de la entidad (misión, visión y valores). Asimismo, también juega un papel importante el plan de marketing y comunicación.

El educador del museo es el principal responsable del proyecto educativo. En consecuencia, este profesional necesita contar con una formación especializada de calidad para exprimir al máximo todo el potencial de este documento. A fin de cuentas, la relación entre educación y museos se ha vuelto mucho más polifacética en la actualidad. Por lo tanto, el conservador debe ser capaz de aprovechar todos los recursos a su alcancepara convertir la institución en un instrumento formativo eficaz

Una poderosa herramienta al servicio del museo educativo

Como ya habrás adivinado, existe una correlación directa entre este proyecto y la educación en los museos. Es más, este documento recoge cuáles son los pilares esenciales sobre los que se asienta la acción didáctica de la institución. A tal fin, comprende objetivos generales y concretos con los que se pretende desarrollar dicha función pedagógica.

Qué esa relación entre museo y educación se convierta en toda una realidad depende de cómo esté redactado el proyecto educativo museístico. En particular, los objetivos que recoge deben ser claros, viables, medibles y perfectamente definidos. ¡Expresarlos con vaguedad hará que este documento no pase de ser papel mojado!

Redactar correctamente el proyecto educativo museístico es decisivo a la hora de que el museo cumpla con efectividad su función educativa. Gracias a ello, el vínculo entre la entidad y quienes la visitan resultará mucho más provechoso, hasta el punto de que contribuirá a facilitar la interpretación social del patrimonio cultural.

Verdaderamente, la educación en los museos convierte a estas instituciones en un medio didáctico dotado de enorme potencial. Dicha función pedagógica se lleva a cabo gracias al trabajo de los educadores, que son los principales artífices del proyecto educativo desarrollado por tales entidades culturales.


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